martes 1 de septiembre de 2009

Problemas sociales

Por suerte o esfuerzo terminé en una ciudadela cerrada. Es agradable hasta cierto punto, es soportable si hay que decirlo así, pero eso ya es culpa mía y de mis problemas sociales, lo admito. Digamos que hay una fiesta cerca, eso me molesta, digamos que dura hasta las 3am eso me molesta mucho. Resulta que con la cercanía que tienen las casas de urbanización no tienes la privacidad que deseas. Las fiestas de tu vecino hasta las 3am por ejemplo, te molestan. El ruido inaguantable, el bajo retumbando afectándome de más sin razón aparente, ¿será una enfermedad conocida? Que el retumbar del bajo te descomponga, te haga sentir como un desmayo del alma, que las rodillas se te queden sin aire, si eso puede tener algo de sentido. Supongo que eso de las rodillas es una de esas cosas que entiendes o no porque lo has sentido pero no sabes cómo se llama hasta que alguien lo describe y te dices a ti mismo “si, algo así es lo que siento”. Puede que esta sensación se dé en una situación completamente distinta, como por ejemplo, al pasar un bus especialmente ruidoso y coincidencialmente, retumbante.

Pero muy lejos de los buses esta la urbanización de las casas pegadas, aquella donde no puedes descansar en el patio trasero porque las tres casas contiguas pueden observarte con total descaro pero escondidos entre las persianas, es lo que haría yo al menos, es más, lo estoy haciendo en este momento mientras escribo, lo que demuestra que puedo escribir sin mirar al teclado. Espero que la profesora de mecanografía esté contenta ahora.

Obtuve mi casa con mucho esfuerzo, no necesariamente el mío. Tal vez un 5% o 10% de mi esfuerzo pero no más que eso. Estoy pagando mi casa con agradecimiento en cuotas mensuales, me salió barata. No hay como quejarse mucho tampoco, en especial de la cercanía, ya que a cambio hay seguridad y eso es invaluable a menos que cuentes el pago de la alícuota mensual como un valor, entonces si es valuable.

Cuando recién llegué al barrio empecé a trotar a las 7am, órdenes del doctor que me recetaba medicina anti sedentarismo. Mp3s en el bolsillo y la caminata era lo mejor del día, relajante, placentera, solitaria, con la motivación del aire fresco y el espectáculo de las flores de jardín de urbanización. Fui el primero, eso lo sé, y otros miraban escondidos entre las persianas, con la semilla plantada. “Tal vez yo pueda ser así de saludable, así de disciplinado, levantarme todos los días y salir a trotar y perder esta panza que me estorba” eso pensaban, lo vi en sus ojos entre persianas, y pronto lo hicieron. Primero fue uno, que se cruzaba conmigo y destruía mi pequeño momento, mi paraíso/actividad y no es tanto culpa de él sino culpa mía y de mis problemas sociales. Digamos que se cruza un vecino conmigo en el parque, eso me molesta, digamos que me saluda, eso me molesta más.

Pronto la actividad estaba arruinada. Señoras y sus amigas, caballeros con esperanza de un futuro en forma, todos en mallas raras, calentadores mal combinados, audífonos gigantes y lento y desentonado caminar, se cruzaban y saludaban y miraban mis flores y respiraban mi aire.
Ahora me levanto y los miro por las persianas, la comunidad deportiva de mi barrio, que por alguna razón sigue de gran tamaño y pesado caminar. Los puedes ver desde las 6:30 hasta las 8:00 con una disciplina que me pertenece. Por mi parte recurrí a un cyborg como entrenador personal o al menos así imagino al orbitrek cuando lo uso, un cyborg es más agradable que una simple máquina de ejercicios, de eso no hay duda.

Orbitrek, chica no incluida

Los vecinos copian todo lo que hago, se suben al carro de la misma forma que yo, por la puerta del conductor. Es inquietante. Es por la falta de privacidad, si tuviera mi propia urbanización no pasarían estas cosas, pero lo sé, es mi culpa, son solo mis problemas sociales y mis persianas, que están dañadas y no me dejan ocultar.

miércoles 19 de agosto de 2009

La extraña mancha roja y su aun más extraña procedencia

Eran casi las 2 de la mañana y yo irresponsablemente seguía en la PC, atrapado en la terrible droga que puede ser la combinación de stumbleupon y youtube, que logran llevarme de un video interesante a otro con solo aplastar un botón. No sé cuántos de ustedes sean de aquellos que se quedan hasta tarde en la PC, pero sospecho que son suficientes como para saber lo que se siente el tener sueño pero negarse a ir a dormir. Tus pesados párpados se caen y por momentos apoyas la cabeza en la mano que no tiene el mouse, te quedas con los ojos cerrados hasta que la necedad te da energía y sigues viendo el video de la marmota dramática o leyendo aquel post tan importante acerca de cómo los zombies destruirían la raza humana si llegaran a existir.

Me rendí y me levanté somnoliento hacia el baño para la respectiva lavada de dientes. Con desgano le puse pasta al cepillo y cuando lo acerqué a mi boca para el repetitivo y tedioso movimiento intrabucal, lo vi, frente a mí, justo frente a mí y en mi frente.

Puedes ver la tristeza de mil años en mis ojos. Ok, tal vez de menos años pero igual es tristeza.

Me despierto completamente, me acerco, analizo, toco y retoco y no entiendo. Tengo una gran mancha roja en la frente, una mancha perfectamente redonda, que no duele y no es pintura y que no estaba ahí a las 10 de la noche, última vez que me vi en un espejo. Daniela está dormida y es imposible que ella sea responsable, pero la curiosidad y la falta de consideración van de la mano por lo que la despierto y le digo “mira” mientras se levanta asustada buscando con sus ojos algo más importante que lo que yo señalaba.


No se dibujar flechas, curioso darme cuenta justo ahora.

“¿Qué? no veo nada” Tonto de mi parte esperar que veo algo en tremenda oscuridad, no quise ser maleducado y prender la luz así que la saqué de la cama hasta el baño, donde hay mejor luz. Señalé en silencio y dije todo con mi cara de sorpresa. “ah, sí, tienes un mancha” No me dijo nada nuevo pero sé que al menos no es mi imaginación. Empecé a dejar en claro mis dudas, ¿de dónde salió? ¿Por qué sucedió? ¿Qué significa para mi salud? Y era claro que ella no tenía las respuestas pero conociéndome sabía el proceso que sucedía en ese momento en mi cabeza, aquella aflicción que me aqueja que puede ser peor que cualquier otra enfermedad porque es como tenerlas todas a la vez, la hipocondría.

“De seguro son vasos sanguíneos rotos porque se me subió la presión, ¡es como un pre-infarto Daniela!” atrapado ya en mi mente imaginaba los exámenes, el sufrimiento del largo y tortuoso camino hasta la muerte sin contar con la dieta estricta y los salvajes ejercicios que al final serían inútiles porque todo acabaría en la más dolorosa y dramática muerte que mi imaginación pueda crear.

Ella me ayudó a calmarme y me mandó a dormir. Intranquilo, demoré en conciliar el sueño, buscando otra explicación para el fenómeno rojizo que descansaba en mi frente. Tenía la esperanza que para la mañana siguiente ya no existiera más.

Pero no.

Las primeras fotos que mostré son de la mañana siguiente, cuando la mancha había reducido un poco su coloración, pero aún estaba ahí, sin dolor al tacto y sin pista alguna de su procedencia. Ya fuera de mis procesos mentales dañinos (gracias a google y su incapacidad de mostrarme evidencia que relacione infartos con manchas rojas), me puse en modo investigativo y empecé a sacar conclusiones. La mancha tenía todas las características de un chupete excepto la locación, ¿tal vez Daniela en un ataque de pasión atacó mi frente con sus labios? Nah, creo que lo recordaría. De pronto recordé haber estado jugando, horas antes del incidente, con un envase pequeño de plástico, al cual le absorbía con mi boca todo el aire que contenía y luego lo soltaba y este, al tratar de llenarse de aire nuevamente, succionaba todo a su paso que en ese caso eran mi labios. El frasco permanecía agarrado de mis labios, sostenido por la fuerza de su propia succión y yo lo soltaba esperando a que caiga solo, un juego que seguro todos hemos hecho alguna vez con un vaso u otro recipiente. Pero no, nunca lo puse en mi frente, aunque de pronto no lo recuerdo y si lo hice. Fui a buscar el envase e hice la prueba pero en otra parte de mi frente y aunque logré que el envase se agarrara, la fuerza que ejercía era tan débil que no duraba más de 3 segundos agarrado y no dejaba ni sombra de su presencia sobre mi piel. Descartado.

Ya sin esperanza me senté en el escritorio y mirando el monitor me frustré por no dar con la respuesta. La frustración me llevó a quejarme del primer problema que tuviera al frente, en este caso el desorden en el escritorio. Una foto ilustrativa:

Todos contribuimos a este desorden, es como nuestro hijo. Un hijo al que odiamos.

Tal como estaba la noche anterior, el desorden inaguantable que apenas daba espacio para un vaso de agua contenía todo lo necesario para resolver el misterio, solo hacía falta mi interacción automática, mi movimiento involuntario, mi memoria corporal o no sé como más llamarle, pero es eso que uno hace automáticamente, sin darse cuenta de que lo hace, porque lo hace tantas veces que la mente se lo aprende y no necesita consultarle a uno si lo hace o no. Y esa es la clave del misterio, que yo anoche hice algo automático y por eso no lo recordaba, además de que el sueño no ayuda. Pero esto es una hipótesis y tenía que comprobarlo.

Tomé el objeto que despertó mis sospechas y lo puse frente a mí. Después de ponerla al día respecto a mi teoría, Daniela sería la testigo y ella comprobaría si estaba en lo cierto. Tomé dicho objeto, apoyé mi frente sobre él, como lo haría cuando son las 2 de la mañana y estoy con sueño pero forzándome a permanecer despierto. No separé mi cabeza del objeto, la levanté mientras lo sostenía contra mi frente y miré a Daniela. “¿Y bien?”

“Si, encaja perfectamente”

Mientras la tomaba pensé "No es la foto más ridícula que te has tomado" y es cierto.

Genial, al final todo había sido una estupidez de mi parte. No recuerdo en ningún momento haberme apoyado sobre dicho objeto, pero tengo historia de quedarme dormido sobre objetos poco aptos para el sueño. Tenía sentido porque sin poder ver mi frente, me apoyé justamente en el lugar exacto de la mancha y esta era del mismo tamaño que aquel objeto verde que por cierto no es más que una de varias partes de un viejo colgador de cuna, de esos que dan vueltas y que mi hijo dejó de necesitar hace más de dos años ¿qué hace en mi escritorio? Eso es otro misterio. Del primer misterio pues, solucionado, felicidades, otra entrada más para “Misterios idiotas del siglo XXI”.

martes 14 de julio de 2009

Reseña: Harry Potter y el Misterio del Principe

Acabo de salir del pre-estreno de Harry Potter y el Misterio del Principe al cual tuve acceso gracias a ser miembro del club de lectores de El Universo y por supuesto gracias a mi esposa que decidió llamar al segundo exacto en que fueron las 9:00 am del primer día en que se habilitó la inscripción para el concurso donde se sortearían las entradas. Al día siguiente nos confirmaron el premio, lo que ha hecho de estas dos últimas semanas, las más largas de mi vida.

No pienso dar spoilers en esta reseña, pero si eres de los que no les importa saber detalles de la película puedes ir al final y hacer click en el link que te llevará a la reseña con todos los detalles jugosos, aunque te recomiendo que termines de leer esta ya que se complementan.

Lamentablemente la película estuvo doblada al español, detalle que hizo de la película un 10% menos entretenida, un asunto completamente personal estoy seguro, pero que más de uno considerará antes de meterse a la sala de cine. La actuación de los chicos ha mejorado increíblemente y estoy seguro que las expresiones en el idioma original cargan mucho el peso de todo el drama que trae consigo esta película. Dicho eso debo comentar que aunque tiene buenos momentos de humor, mejores que en las anteriores, es principalmente una película oscura, dramática, con aquella sensación de tristeza y peligro constante que solo el hecho de saber que algún día la pesadilla acabará, da esperanza, aunque aún falten dos películas.

La edición fue excepcional, mostrándonos lo absolutamente necesario, inclusive pedazos de acciones que sugerían el resto, nada de largas tomas mientras los personajes se alejan hacia el horizonte, si el paso lógico al obtener algo era, por ejemplo, ir a la oficina de Dumbledore, estaríamos ahí ya utilizando dicho objeto, nada de perder tiempo. Aún así la película duró 2 horas y media aproximadamente por lo que ir al baño antes no es mala idea. Si has leído los libros sentirás que algunas cosas han cambiado y otras han sido eliminadas, pero creo que como en todas las adaptaciones previas, son cosas hechas para el bien de la película y el disfrute de aquellos que están ahí sin previo conocimiento de los hechos. Si hay detalles que a los fanes más acérrimos les dolerá como la falta de unos cuantos personajes o tal vez una que otra escena importante pero si nos ponemos la mano en el corazón sabremos que realmente no hacían falta. Prepárate para estos cambios y no permitas que te arruinen la experiencia.

La música fue apta pero poco original, se reciclaron los temas de la Orden del Fénix y dichos temas fueron utilizados más de una vez, las composiciones originales brillaron en los momentos dramáticos, mucho más abundantes que en la Orden del Fénix. Hubo mucho contenido original que sorprende agradablemente y hasta detalles del mundo muggle que lo hacen a uno sentir las cosas más reales.

En general es una película disfrutable, divertida que cumple su objetivo y te deja con sed de venganza. Tal vez mejor que las otras, definitivamente mejor que la última y algo que creo cualquier “no fan” puede disfrutar aunque esté algo perdido con respecto a las cosas que suceden. Esto todo lo que puedo decir sin decir más de lo aceptable, si he despertado tu apetito puedes hacer click aquí para la segunda parte de esta reseña con muchos SPOILERS.

jueves 9 de julio de 2009

Lina muere de apendicitis

“No logro comprender como debo interpretar esto” dijo Rómulo en voz alta, rompiendo los últimos 15 minutos de silencio. Vanessa levantó la mirada de su revista y mientras lo miraba por encima de sus lentes rosa, tomándose su tiempo le dijo “¿Qué quieres decir?”

“Es que, no quiero quedar como un idiota pero la verdad estoy cansado de este libro, es ya el cuarto cuento que leo y no logro entender la conexión entre los títulos y la historia en sí, no temo decir que en mi opinión, no tienen nada que ver.”

Devolviendo a la mesita la taza de café que sorbió despacio mientras Rómulo hablaba, acomodó su posición en la silla y dejando la revista a un lado le dijo “¿por qué cuento vas?”

“Cogito, ergo sum, nombre que aparte me parece pretencioso, bien lo pudo poner en español”

“¿Y el cuento de qué trata?, no lo recuerdo muy bien”

“Es acerca de una familia guayaquileña, una padre estricto una madre descuidada, dos niñas y un niño pequeño que cuenta todo desde su perspectiva, es ambientada en el 59 y ya sabes como dicen que el autor se basó en su vida para gran parte de los cuentos de este libro. También escuche que aún se discute el porqué siendo el hijo mayor se puso a sí mismo como el menor”

“Ah, ya recuerdo, de pronto por ahí está la explicación Rom, de pronto de alguna forma el niño se da cuenta de algo grande en su vida y se da cuenta de que existe, creo que todos tuvimos algún momento en nuestra niñez en que nos detuvimos a pensar, pero verdaderamente pensar quiénes somos y porque existimos”

“No lo sé, en este caso creo que es distinto, he tratado de ver más allá de las palabras, pero no veo como puede ser. En resumen el niño sale a pasear con sus padres, su papá se detiene a comprar unos LP para regalar a su jefe, la clásica lamboneada, y el niño se queda afuera con sus hermanas viendo la gente pasar, no hacen grandes comentarios acerca de la gente que pasa, tan solo el narrador hace la descripción básica de los personajes que cruzan por la vereda.”

Vanessa se levantó despacio, dejó sus lentes en la mesita y con ellos la vejez que siempre que lee, aparenta. Estiró sus brazos a manera de abrazo confundiendo por un segundo a Rómulo que pronto identificó uno de aquellos bostezos que Vanessa llamaba “de cuerpo entero”. Se acercó a él y quitándole el libro de las manos, le urgió con ademanes y miradas que se levantara también. Tocándole apenas la punta de los dedos lo llevó a la ventana y luego de abrir torpemente la persiana, esparcir algo de polvo y causarse a sí misma esos pequeños y casi inaudibles estornudos en cadena que le suelen suceder, puso sus codos en el amplio filo de la ventana del departamento y luego de observar en silencio los balcones y ventanas del edificio del frente, empezó a hablar.

“Yo creo que el mensaje de ese cuento es justamente que no siempre se trata de nosotros, a veces hay cosas más interesantes o importantes sucediendo en otro lado a otra persona y el enfoque está en el lugar equivocado. Recuerdo que en el cuento, el niño ve pasar a una enfermera, un músico ¿y un mendigo?”

“Un betunero, es un betunero aunque esa no es la palabra que usa en el cuento”

En fin, es un betunero y digamos que cualquier de esos tres, en ese momento pudieron estar teniendo una revelación fantástica, tal vez en ese momento de sus vidas algo había sucedido que los llevaba a ese lugar filosófico que les decía “pienso, por lo tanto existo” yo misma he tenido increíbles revelaciones mientras voy a comprar el pan.”

“Si, pero no hay pistas de aquello, la descripción de esos 3 personajes es muy corta, apenas y nos dicen que la enfermera lucía mayor, el músico algo desaliñado con rastros de mala noche y el betunero solo buscaba clientes. Los 3 descritos en una misma línea tal vez con menos palabras de las que yo he usado ahora.”

“Si, pero ya depende de ti, dudarlo, notarlo, imaginarlo, el autor te está regalando este universo y tu puedes hacer lo que quieras y si alguno de ellos acaba de darse cuenta que existe, puede ser así.”

“Eso es ridículo Vane, porque puedo poner cualquier título a cualquier cosa y listo mi excusa es que sucede en el fondo y ya”

“Es una manera de verlo, pero no te lleves ese mensaje blando del cuento, puedes sacar más de esta historia si dejas de verlo como el crítico de la literatura que te crees que eres y abres tu mente a esas posibilidades. Aníbal Yangá te dice en su cuento que hay más cuentos por contar y si te das cuenta de ellos, siéntete reclutado a su ejército de contadores”

“Estás usando mal esa palabra”

“Y tú estás usando mal esa imaginación. Solo mira las ventanas, que tenemos al frente, cientos de historias están sucediendo en este momento, historias que esperan ser contadas.”

“Creo que no me gustan los cuentos de Yangá”

Ella lo miró con algo de pena, pero inmediatamente sonrió. Se acercó a él y se puso de puntitas para darle un beso en la mejilla, de esos besos piquitos que son rápidos pero dejan una agradable estela en la piel.

“Tal vez el título que leíste sea el título de otra historia.” Le dijo Vanessa, mientras volvía a su revista.

Rómulo se quedó en la ventana, observando, con la mirada perdida. Pasaron 5 minutos y él se viró, miró a Vanessa con ojos llorosos y le dijo “¿dónde está mi libreta?”

martes 7 de julio de 2009

¿De quién es la culpa?

Puede que sea mi culpa.

Debí avisar antes cual era el objetivo de este blog y tal vez así quedaría claro el porqué me detuve.

Bien.

El objetivo de este blog, además de tener un respaldo de lo sucedido en mi vida por aproximadamente 3 meses, era el de crear la costumbre diaria de escribir. Considerando mi falta de compromiso en otros proyectos decidí entrenarme a mí mismo para desarrollar la disciplina necesaria y así continuar y cumplir con mis objetivos generales. Resulta que uno de mis objetivos generales es desarrollar la calidad de mis textos al punto de poder llamarme a mí mismo escritor. Para ser un buen escritor hay que practicar y mucho, así que anoten eso como otro de los objetivos del blog.

Ahora los resultados.

De alguna forma funcionó, no fue perfecto pero cumplí con escribir lo que sucedió cada día de aquellos aproximadamente 3 meses de mi vida, si con un final poco climático pero real. No planeaba acabarlo ahí, pero una emergencia en el momento la cual ahora no recuerdo, me descarrilo por varios días y luego vi el momento oportuno de dejarlo ahí. Logré salir de esa mala costumbre de prometer y no cumplir, lo cual es también lo mejor que obtuve del experimento. Al fin algo de disciplina.

¿Y el futuro?

La fase dos de este blog es muy diferente a la uno. La gran diferencia es que no pienso relatar mi vida como antes, o al menos no con tanto detalle. Planeo redactar en una frecuencia semanal, incluyendo aquí otros proyectos de audio y video en los que he trabajado, convirtiendo este blog en la central de todo lo que soy capaz de producir. Empezaré por publicar historias y cuentos que tengo guardados desde hace tiempo y también un par de videos que edité hace mucho para un video blog que nunca salió. También es posible que no haga nada de esto, no quiero prometer mucho, nunca se sabe cuándo puede caer uno en las malas costumbres nuevamente. Muchas gracias por leer y nos veremos pronto.

miércoles 27 de mayo de 2009

El cuarto del caos

Domingo 24 de mayo

El domingo me levanté muy temprano, no debí pero así fue. 7:40 am y me dediqué a leer el periódico con música mi nuevo pasatiempo que me ayuda a relajarme porque me da la impresión de que no pasa el tiempo. Supongo que es el tiempo y su constante acabar lo que me estresa más. Cada vez que empiezo una actividad recreativa solo puedo pensar en lo inevitable que es el momento en que acabará.

Esta vez Daniela no se sorprendió de nada y para cuando salí de mi escondite ella estaba tranquila viendo tv. Decidimos irnos temprano a recoger a Daniel siendo un incentivo el hecho de que no había nada para desayunar en casa. A eso de las 9 estuvimos donde los suegros listos para comer pero teniendo que esperar otro poco porque habían salido a comprar pan y otras cosas para el desayuno en cuestión.

En medio de la espera Daniel jugaba con su primo y en un movimiento brusco se tropezó, y al caer fue empujando a su primo, el cual cayó para atrás y se golpeo la cabeza. No fue un golpe grave pero fue suficiente para causar una lloradera del caído y sorprendentemente otra del causante. Daniel se quedó quietito en su puesto mirando al piso y lo levanté para verlo llorando, calladito, con los suspiros clásicos de llanto. Aparentemente se sentía mal por haber empujado a su primo, demostrado por su llanto muy distinto al clásico griterío que nos presenta en casa cuando quiero algo que no le damos.

Al final desayunamos y luego de estar satisfechos me dedico a escribir y a jugar en la PC. Juego de flash de la pagina armor games alegraron mi mañana mientras todos los demás en la casa tomaban grandes siestas. Pronto fue hora del almuerzo, casi ni la sentí pero mi estomago vacio ya, si estaba al tanto de todo. Almorzamos y nos quedamos ahí otro poco, como hasta las 3 para luego ir al supermercado a las compras semanales.

Me arrepentí de no tomar siesta, me sentía fatigado y sin energía. Inclusive me molestaba un ligero dolor de estomago. Estaba sin ganas de comprar y Daniela se encargó de escoger todo mientras yo la seguía con la carreta como un zombie con carreta. Cuando llegamos a casa ya me sentí mejor y luego de guardar toda la comida, mis padres cayeron de visita. Estuvimos conversando con ellos un rato hasta que tuvieron que irse. Luego de eso nos dedicamos a seguir en el arreglo del cuarto del caos, lugar donde siempre hemos jugado las sesiones de rol y que siempre ha servido para guardar todo lo que no tiene lugar en el resto de la casa. Ese cuarto era un verdadero desorden, con miles de papeles, juegos, cds, dvds, revistas, cables y toda clase de objetos inclasificables uno encima de otro en torres irregulares que se caían al leve toque. Nos tomamos toda la tarde en arreglar, limpiar, botar y organizar todo, separando dvds según el tipo y reuniendo cajas vacías con discos sueltos, muy emotivo por cierto.

Tomamos un descanso para bañar y acostar a Daniel y luego merendar pero en cuanto nos vimos libres volvimos a ese cuarto, que por más que arreglábamos aun lucía desordenado. Al final solo quedaron pocos detalles por reparar y de esos Daniela se encargaría ya el día siguiente, por hoy fue suficiente.

martes 26 de mayo de 2009

Repisas Deluxe

Sábado 23 de mayo

Mi intención era levantarme temprano para disfrutar de un tiempito libre antes de que el resto se despierte y requiera de mi atención. Acaparé el periódico, mis audífonos y me encerré en el baño a leer para no hacer ruido. Luego descubrí que Daniela se había levantado al rato y pensando que sufría de algún problema estomacal no quiso molestarme tocando la puerta del baño y más de una vez tuvo que usar otro baño. Luego de una hora se preocupó o perdió la paciencia y fue a buscarme, molestándose ligeramente al encontrarme leyendo al ritmo de la música.

La tarea de este sábado era importante, taladrar las repisas del cuarto. Olvidé comentar que la noche anterior dejamos medido el lugar donde debía taladrar. Estaba con pereza y puse de excusa el hecho de que Daniel siguiera durmiendo para mejor utilizar nuestro tiempo y energía en preparar un desayuno apto para campeones. La refri estaba casi vacía así que hicimos lo que pudimos y preparamos unos buenos sanduches de nuggets de pollo, en pan de hot dog. No había desayuno para campeones, solo para tercer o cuarto lugar. Al rato apareció Daniel a nuestro lado en la cocina indicando que estaba hambriento. Luego de que todos estuvimos alimentados llegó el momento de enfrentar lo inevitable.

Eran repisas medio altas y tuve que parame en dos sillas para poder trabajar. No me simpatizan las alturas y el trabajo fue súper pesado. Eran 4 huecos por repisa y 3 repisas, un total de 12 orificios. Los 4 primeros, los de más abajo fueron sencillos, pero luego se complicaron las cosas por un sector especialmente duro donde llegué a pensar que había algún tipo de metal que impedía el avance del taladro. Me tomó mucho esfuerzo porque no tenía una broca del tamaño correcto sino una más pequeña por lo que con el mismo taladro debía agrandar el orificio con movimientos circulares. Coloqué los tacos Fisher, los soportes y atornillé todo con cuidado, teniendo ya para el 6to tornillo, un dolor fastidioso en la muñeca. El problema de los tornillos era que algunos orificios quedaron suficientemente grandes para los tacos Fisher pero no para el tornillo dentro de este por lo que algunos tornillos fueron casi imposibles de meter. Hay uno, solo uno que quedó sobresalido, pero aparte de eso quedaron muy bien.

Daniela insistía en poner clavos debajo de las maderas para asegurarlas. Unos clavos pequeños que no sobresaldrían por el otro lado pero que en mi opinión no servirían por su insignificante tamaño. Mis dedos no eran los correctos para poner clavos muy pequeños, de abajo hacia arriba de manera inclinada y en tablas sueltas, pero los de Daniela sí. Ella no cedió y a continuación la prueba audiovisual de Daniela atacando esas tablas y asegurando fuertemente con dos clavos en cada agujero, los 12 agujeros de las 3 tablas, para sumar un gran total de 24 clavos puestos bocarriba. Incluye también imágenes exclusivas de las repisas 3 horas después cuando las llenamos de cosas.

video


Era tiempo de un baño luego de tremenda hazaña y después la salida a donde los suegros. Allá me descontrolé y comí ceviche de camarón, sopa, seco de pollo con maduro y patacones y salsa de queso y luego repetí el último plato. Estuve empachado el resto de la tarde gracias a esto. Luego salimos Daniela y yo a DePrati en busca de ropa y zapatos. Una vez más no encontramos de mi talla así que escogí medias y ropa interior que nunca sobran en un cajón. La razón para comprar era el “estreno” de la tarjeta DePrati de Daniela, en la que recibía descuentos interesantes que decidimos aprovechar además de uno especial por ser el primer día de compra. Ella compró un tinte y otras cosas que no recuerdo. Luego volvimos a casa de sus padres y ella se quedó mientras yo salía a casa de un amigo a disfrutar de unos juegos de mesa. Llegué a eso de las 4, muy temprano al final porque el juego era mínimo para 3 y el otro jugador llegó a eso de las 5. Al principio vimos videos de juegos que están por salir y luego, cansados de esperar empezamos una partida de carcassonne con una expansión, juego que fue interrumpido por la llegada del tercer jugador. Me llevé la satisfacción de ir ganando para cuando suspendimos el juego.

Finalmente estábamos listos para jugar Puerto Rico. Ya tenía una jugada previa y eso ayudó a mejorar mi estrategia. A breves rasgos el juego consiste en enviar bienes al viejo mundo desde Puerto Rico, debes tener plantaciones y edificios para procesar estos productos además de colonos para manejarlos. El objetivo del juego es obtener más puntos de victoria al enviar bienes y realizando otras cosas. Lo interesante del juego es que hay muchas estrategias para ganar puntos, ya sea por tener más colonos, muchas plantaciones, o diferentes edificios que dan bonificaciones extra al final del juego. Con 44 puntos me llevé la victoria y me fue feliz a eso de las 7:12 pm porque Daniela ya me llamaba.

Fui para donde mis suegros de vuelta y jugué un rato con Daniel antes de irnos y dejarlo ahí a dormir, algo triste por nuestra partida. Lamentablemente era el cumpleaños de mi papá y debíamos ir a la fiesta sin él para poder divertirnos en lugar de estar de niñeros correteándolo toda la noche. Fuimos primero a casa a cambiarnos, donde pudimos descansar por unos minutos antes de estar listos. En la fiesta estuvimos muy temprano, lo cual fue bueno y malo. Lo bueno fue que alcanzamos la mesa de bocaditos que contaba con la maravilla gastronómica nipona conocida como sushi. Me aseguré de un plato y unos palillos y cargué dicho plato con todo lo que pude. Moríamos de hambre y esto nos ayudó de sobremanera a sentirnos cómodos en la fiesta. Luego de esto nos instalamos en una mesa y esperamos pacientemente a otros amigos que habían sido invitados también. Se demoraron un poco en llegar y Daniela y yo nos dormíamos en la silla por lo poco que hacer más que burlarse de la música que ponía el dj. Cuando llegaron les compartimos algo de sushi que les guardamos y luego conversamos y bebimos por varias horas. Un mesero pasó varias veces por nuestra mesa y las señoras disfrutaron de cocteles como menta, piña colada y repeticiones de este último. Los caballeros nos conformamos con vodka.

A eso de la 2 nos fuimos a casa, algo cansados y directo a dormir. No tenía tanto sueño y me tentaba mantenerme despierto a ver unos stand-up que había bajado, pero al final tomé la decisión responsable y cerré mis ojos con la esperanza de hacer algo divertido temprano en la mañana.