jueves, 5 de marzo de 2009

Que tan real

Miércoles 4 de marzo

Me desperté algo tarde, pero inmediatamente reaccioné y corrí a trabajar en instalar el sistema de la computadora que el día anterior respaldé. Desde el principio tuve problemas, el disco no se quería formatear y nada se quería instalar. Lo que pensé que sería fácil se estaba tornando en imposible. No podía irme a trabajar sin por lo menos una máquina funcionando, así que seguí buscando soluciones mientras el reloj corría.

Al final tuve que hacer un formato completo y profundo del disco, proceso que por alguna razón desconocida para mí, duró más de 4 horas, de 9 de la mañana a pasadas la 1 de la tarde. Cuando terminó eso recién pude pensar en instalar sistema, pero la máquina lo rechazaba. Para esto Daniela había visto mi sufrimiento gran parte de la mañana y ya había salido a preparar todo para su siguiente proyecto secreto. Les contaría, pero es secreto.

Pasé casi todo el día solo, sentado frente al monitor, moviendo discos de un lado al otro, reordenando cables y aprendiendo mucho de las partes y piezas de un computador. Realmente pase todas esa horas haciendo eso, y viendo con el rabillo de mis ojos una película llamada amarga venganza, que vi únicamente porque no encontraba el control remoto. Le presté una atención muy ligera y sin embargo la vi toda, porque la recuerdo bien.

Para las 6:30 pm la máquina estaba funcionando y ya los últimos programas estaba siendo instalados. Daniela ya había vuelto y yo, cansado de computadoras, me puse a trabajar en la siguiente sesión de rol, que sería esa noche. El grupo de aventureros había llegado a través de un portal mágico, a la mitad de un gigantesco combate que se daba por el control de un muy gran tesoro. Eran enanos versus Goblins y ellos estaban del lado de los enanos.



Como ya he contado antes, este juego lo jugamos con nuestra imaginación, haciendo descripciones de los lugares y manejando directamente los diálogos de los personajes, pero también usamos miniaturas sobre terrenos impresos para manejar las precisiones de las reglas sobre batallas y poderes. Es en ese ámbito, un juego muy exacto, con el número de cuadros y la cantidad de daño posible manejada dentro de rangos según el tipo de personaje que se maneje.

Esa noche, los héroes eran cinco. Daniela manejaba a Nieldarel una ranger elfa que con su arco y flecha destruyó los sueños y ambiciones de los goblins, que a su vez han destruido su bosque por años de años, el asunto con ellos es personal. Arturo manejaba a Escrissar un warlord humano originalmente atraído al área por la posibilidad de pertenecer a un grupo de ladrones, pero ahora encontrándose frente a frente con el líder de ellos, luchaba por recuperar lo robado. David manejaba a Malakis el mago humano, hijo de un rey que mientras iba de paso hacia los funerales de su padre, decide detenerse a buscar a un poderoso mago, amigo de su padre y termina envuelto en la lucha por el tesoro. Virgilio manejaba a Grugnir, el enano paladin, que busca venganza por la muerte de su amigo Kaltan y recuperar su honor por un objeto que le fue robado y que recientemente descubrió, se encontraba en el tesoro. Y finalmente Daniel, el es un amigo con el que he jugado rol otras veces, pero esta vez se unía por primera vez a esta aventura, por lo que creó su personaje en el momento. Así cobró vida Raziel un elfo ranger atraído por la aventura y la fortuna.

El escenario fue el bosque afuera de las cavernas donde se guardaba el tesoro. La pelea fue larga y épica, todos nos divertimos muchisimo y casi sin darnos cuenta se nos hizo la una de la mañana. Tuve que prepararme bastante ya que por lo general las peleas llevan 6 máximo 7 enemigos, pero esta tenía 25. Por eso en la tarde, cuando dejé de hacer lo de las computadoras, me puse a escoger las miniaturas y poner a los buenos y malos en sus ubicaciones. Como la batalla ya había empezado, había heridos y rescatadores y todos estaban en ubicaciones especiales. También tuve que hacer una lista de los enemigos con sus nombres y el orden en que actuaban, mucho trabajo, pero que valió la pena.

Al final, después de acabar con 24 enemigos, uno que parecía muy débil se transformó en un golem gigante de hierro con una gran espada, y Grugnir lo enfrentó sin miedo. Aquí la prueba.



La pelea casi le cuesta la vida a Grugnir, pero al gigante si le costó. Agotados, los héroes se fueron de mi casa satisfechos, me pareció y tal vez con las mismas ganas que yo, de volver a jugar lo más pronto posible. Ojalá se pueda, porque se viene ya la última sesión.

Esa noche me fui a dormir con los problemas del trabajo completamente alejados de mi mente, y con imágenes de una gran batalla y las repercusiones de esta en aquel universo imaginario que existe en la mente de 5 personas, pero que a veces puede ser tan real.

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