miércoles, 18 de febrero de 2009

Antes de ser raro

Una heladería ha obtenido el comercial que tanto quería, ahora esperemos que les guste. Otra heladería estuvo cerrada ayer a las 9:53 pm aunque debía cerrar a las 10:00 pm, hice notar mi desagrado con una mirada firme y directa a la chica que se escondía detrás del mostrador de la heladería para no abrir y venderme helado. Utilicé esa mirada que usan las caricaturas en la que les salen rayitas de los ojos, ojalá le hayan llegado.

Antes de eso visité a mis padres. Les dimos una noticia familiar importante y la reacción de mi mamá fue increíble, a veces parece que fuera actriz y le dijeran "actúa como si quisieras fingir que te gusta la noticia pero se te nota que no" y un gran "ahh... que bueno" sale de ella y es como para darle un oscar, aunque creo que la insulto si le doy esa estatuilla ridícula.

Antes de eso llegué temprano a casa y decidimos visitar a mis padres, no sin antes discutir sin sentido por hora y media con Daniela. Este hobbie es de los más saludables que tenemos, comparable a la trotada mañanera o un buen partido de tennis en el wii, nos permite expresar lo que sentimos entre lágrimas, gritos y sonrisas en lugar de hablar razonablemente; cosa que nos parece a ambos increíblemente aburrido. Antes de eso decidí irme a las 4:00 pm del trabajo porque soy un buen empleado que terminó el comercial de una heladería. Mi escape fue hábil y silencioso, mi lonchera y mi bolso me acompañaban en mi rápido y delicado, mas no furioso, escape como una estrella acompaña al ninja que se mueve con sigilo y se acerca a ti, y está detrás tuyo a punto de matarte. Pero por favor ten algo de decencia y no mires atrás.

Antes de eso hice un comercial para una heladería, escoger la música fue lo más difícil. También llegue temprano porque tenía que hacer un comercial y antes de eso manejé hacia el trabajo y antes me desperté y antes de eso pues ya lo conté ayer.

En medio de todo eso me tomé el tiempo de limpiar el encendedor eléctrico del carro, ese que usan para los cigarrillos y ocasionalmente para quemarse los dedos. Me tomé el tiempo y utilicé una pequeña herramienta improvisada, asegurándome que los bordes, donde se acumula la tierra, quedaran bien limpios. Un compañero de trabajo que me vio llegar, estacionarme, y quedarme dentro del carro, agachado, durante aproximadamente 8 minutos, realizando un movimiento rítmico inentendible con las manos me dijo que yo era un poco raro. Yo no lo creo, tal vez inoportuno, pero no raro.

Raro sería no limpiar.

1 comentario:

Anónimo dijo...

por supuesto, lo raro seria no limpiar.

Azael