jueves, 9 de julio de 2009

Lina muere de apendicitis

“No logro comprender como debo interpretar esto” dijo Rómulo en voz alta, rompiendo los últimos 15 minutos de silencio. Vanessa levantó la mirada de su revista y mientras lo miraba por encima de sus lentes rosa, tomándose su tiempo le dijo “¿Qué quieres decir?”

“Es que, no quiero quedar como un idiota pero la verdad estoy cansado de este libro, es ya el cuarto cuento que leo y no logro entender la conexión entre los títulos y la historia en sí, no temo decir que en mi opinión, no tienen nada que ver.”

Devolviendo a la mesita la taza de café que sorbió despacio mientras Rómulo hablaba, acomodó su posición en la silla y dejando la revista a un lado le dijo “¿por qué cuento vas?”

“Cogito, ergo sum, nombre que aparte me parece pretencioso, bien lo pudo poner en español”

“¿Y el cuento de qué trata?, no lo recuerdo muy bien”

“Es acerca de una familia guayaquileña, una padre estricto una madre descuidada, dos niñas y un niño pequeño que cuenta todo desde su perspectiva, es ambientada en el 59 y ya sabes como dicen que el autor se basó en su vida para gran parte de los cuentos de este libro. También escuche que aún se discute el porqué siendo el hijo mayor se puso a sí mismo como el menor”

“Ah, ya recuerdo, de pronto por ahí está la explicación Rom, de pronto de alguna forma el niño se da cuenta de algo grande en su vida y se da cuenta de que existe, creo que todos tuvimos algún momento en nuestra niñez en que nos detuvimos a pensar, pero verdaderamente pensar quiénes somos y porque existimos”

“No lo sé, en este caso creo que es distinto, he tratado de ver más allá de las palabras, pero no veo como puede ser. En resumen el niño sale a pasear con sus padres, su papá se detiene a comprar unos LP para regalar a su jefe, la clásica lamboneada, y el niño se queda afuera con sus hermanas viendo la gente pasar, no hacen grandes comentarios acerca de la gente que pasa, tan solo el narrador hace la descripción básica de los personajes que cruzan por la vereda.”

Vanessa se levantó despacio, dejó sus lentes en la mesita y con ellos la vejez que siempre que lee, aparenta. Estiró sus brazos a manera de abrazo confundiendo por un segundo a Rómulo que pronto identificó uno de aquellos bostezos que Vanessa llamaba “de cuerpo entero”. Se acercó a él y quitándole el libro de las manos, le urgió con ademanes y miradas que se levantara también. Tocándole apenas la punta de los dedos lo llevó a la ventana y luego de abrir torpemente la persiana, esparcir algo de polvo y causarse a sí misma esos pequeños y casi inaudibles estornudos en cadena que le suelen suceder, puso sus codos en el amplio filo de la ventana del departamento y luego de observar en silencio los balcones y ventanas del edificio del frente, empezó a hablar.

“Yo creo que el mensaje de ese cuento es justamente que no siempre se trata de nosotros, a veces hay cosas más interesantes o importantes sucediendo en otro lado a otra persona y el enfoque está en el lugar equivocado. Recuerdo que en el cuento, el niño ve pasar a una enfermera, un músico ¿y un mendigo?”

“Un betunero, es un betunero aunque esa no es la palabra que usa en el cuento”

En fin, es un betunero y digamos que cualquier de esos tres, en ese momento pudieron estar teniendo una revelación fantástica, tal vez en ese momento de sus vidas algo había sucedido que los llevaba a ese lugar filosófico que les decía “pienso, por lo tanto existo” yo misma he tenido increíbles revelaciones mientras voy a comprar el pan.”

“Si, pero no hay pistas de aquello, la descripción de esos 3 personajes es muy corta, apenas y nos dicen que la enfermera lucía mayor, el músico algo desaliñado con rastros de mala noche y el betunero solo buscaba clientes. Los 3 descritos en una misma línea tal vez con menos palabras de las que yo he usado ahora.”

“Si, pero ya depende de ti, dudarlo, notarlo, imaginarlo, el autor te está regalando este universo y tu puedes hacer lo que quieras y si alguno de ellos acaba de darse cuenta que existe, puede ser así.”

“Eso es ridículo Vane, porque puedo poner cualquier título a cualquier cosa y listo mi excusa es que sucede en el fondo y ya”

“Es una manera de verlo, pero no te lleves ese mensaje blando del cuento, puedes sacar más de esta historia si dejas de verlo como el crítico de la literatura que te crees que eres y abres tu mente a esas posibilidades. Aníbal Yangá te dice en su cuento que hay más cuentos por contar y si te das cuenta de ellos, siéntete reclutado a su ejército de contadores”

“Estás usando mal esa palabra”

“Y tú estás usando mal esa imaginación. Solo mira las ventanas, que tenemos al frente, cientos de historias están sucediendo en este momento, historias que esperan ser contadas.”

“Creo que no me gustan los cuentos de Yangá”

Ella lo miró con algo de pena, pero inmediatamente sonrió. Se acercó a él y se puso de puntitas para darle un beso en la mejilla, de esos besos piquitos que son rápidos pero dejan una agradable estela en la piel.

“Tal vez el título que leíste sea el título de otra historia.” Le dijo Vanessa, mientras volvía a su revista.

Rómulo se quedó en la ventana, observando, con la mirada perdida. Pasaron 5 minutos y él se viró, miró a Vanessa con ojos llorosos y le dijo “¿dónde está mi libreta?”

5 comentarios:

Daniela dijo...

Excelente historia, impecable estilo y elección de palabras, muy buen cuento realizado de una gran manera. En pocas palabras: lindo el cuentito.

Claudia dijo...

Me encantó tu cuento Andrés!! Muy bien redactado, como dijo dani, excelente historia.

Me recordó la cantidad de veces, más que nada cuando era niña, me quedaba pensando en cada persona que pasaba y sus increíbles historias o dramas que suponía de cada uno, esa sensación de abandono de tu propia vida y protagonizar a los extraños

Edgar dijo...

Me gustó el microcosmos creado en cada descripción, y la exacta fantasia de cada suceso. Haces de una historia mínima, aparentemente banal, aparentemente desapercibida algo en qué pensar.

Ataraxia dijo...

Eso es lo mas importante de todo, estar seguros de que el tiulo que leimos es el que corresponde a la obra que estamos leyendo, y si es asi, ser capaces de olvidarnos del titulo, que a veces no le hace justicia a la obra, es como si una mujer que se llamara Pancracia resultara ser muy hermosa, o un postre muy delicioso se llamara Hildredfarken.

Conciencia dijo...

La construcción del cuento es estupenda. La historia no me gustó mucho, es una apreciación personal.