martes, 26 de mayo de 2009

Repisas Deluxe

Sábado 23 de mayo

Mi intención era levantarme temprano para disfrutar de un tiempito libre antes de que el resto se despierte y requiera de mi atención. Acaparé el periódico, mis audífonos y me encerré en el baño a leer para no hacer ruido. Luego descubrí que Daniela se había levantado al rato y pensando que sufría de algún problema estomacal no quiso molestarme tocando la puerta del baño y más de una vez tuvo que usar otro baño. Luego de una hora se preocupó o perdió la paciencia y fue a buscarme, molestándose ligeramente al encontrarme leyendo al ritmo de la música.

La tarea de este sábado era importante, taladrar las repisas del cuarto. Olvidé comentar que la noche anterior dejamos medido el lugar donde debía taladrar. Estaba con pereza y puse de excusa el hecho de que Daniel siguiera durmiendo para mejor utilizar nuestro tiempo y energía en preparar un desayuno apto para campeones. La refri estaba casi vacía así que hicimos lo que pudimos y preparamos unos buenos sanduches de nuggets de pollo, en pan de hot dog. No había desayuno para campeones, solo para tercer o cuarto lugar. Al rato apareció Daniel a nuestro lado en la cocina indicando que estaba hambriento. Luego de que todos estuvimos alimentados llegó el momento de enfrentar lo inevitable.

Eran repisas medio altas y tuve que parame en dos sillas para poder trabajar. No me simpatizan las alturas y el trabajo fue súper pesado. Eran 4 huecos por repisa y 3 repisas, un total de 12 orificios. Los 4 primeros, los de más abajo fueron sencillos, pero luego se complicaron las cosas por un sector especialmente duro donde llegué a pensar que había algún tipo de metal que impedía el avance del taladro. Me tomó mucho esfuerzo porque no tenía una broca del tamaño correcto sino una más pequeña por lo que con el mismo taladro debía agrandar el orificio con movimientos circulares. Coloqué los tacos Fisher, los soportes y atornillé todo con cuidado, teniendo ya para el 6to tornillo, un dolor fastidioso en la muñeca. El problema de los tornillos era que algunos orificios quedaron suficientemente grandes para los tacos Fisher pero no para el tornillo dentro de este por lo que algunos tornillos fueron casi imposibles de meter. Hay uno, solo uno que quedó sobresalido, pero aparte de eso quedaron muy bien.

Daniela insistía en poner clavos debajo de las maderas para asegurarlas. Unos clavos pequeños que no sobresaldrían por el otro lado pero que en mi opinión no servirían por su insignificante tamaño. Mis dedos no eran los correctos para poner clavos muy pequeños, de abajo hacia arriba de manera inclinada y en tablas sueltas, pero los de Daniela sí. Ella no cedió y a continuación la prueba audiovisual de Daniela atacando esas tablas y asegurando fuertemente con dos clavos en cada agujero, los 12 agujeros de las 3 tablas, para sumar un gran total de 24 clavos puestos bocarriba. Incluye también imágenes exclusivas de las repisas 3 horas después cuando las llenamos de cosas.




Era tiempo de un baño luego de tremenda hazaña y después la salida a donde los suegros. Allá me descontrolé y comí ceviche de camarón, sopa, seco de pollo con maduro y patacones y salsa de queso y luego repetí el último plato. Estuve empachado el resto de la tarde gracias a esto. Luego salimos Daniela y yo a DePrati en busca de ropa y zapatos. Una vez más no encontramos de mi talla así que escogí medias y ropa interior que nunca sobran en un cajón. La razón para comprar era el “estreno” de la tarjeta DePrati de Daniela, en la que recibía descuentos interesantes que decidimos aprovechar además de uno especial por ser el primer día de compra. Ella compró un tinte y otras cosas que no recuerdo. Luego volvimos a casa de sus padres y ella se quedó mientras yo salía a casa de un amigo a disfrutar de unos juegos de mesa. Llegué a eso de las 4, muy temprano al final porque el juego era mínimo para 3 y el otro jugador llegó a eso de las 5. Al principio vimos videos de juegos que están por salir y luego, cansados de esperar empezamos una partida de carcassonne con una expansión, juego que fue interrumpido por la llegada del tercer jugador. Me llevé la satisfacción de ir ganando para cuando suspendimos el juego.

Finalmente estábamos listos para jugar Puerto Rico. Ya tenía una jugada previa y eso ayudó a mejorar mi estrategia. A breves rasgos el juego consiste en enviar bienes al viejo mundo desde Puerto Rico, debes tener plantaciones y edificios para procesar estos productos además de colonos para manejarlos. El objetivo del juego es obtener más puntos de victoria al enviar bienes y realizando otras cosas. Lo interesante del juego es que hay muchas estrategias para ganar puntos, ya sea por tener más colonos, muchas plantaciones, o diferentes edificios que dan bonificaciones extra al final del juego. Con 44 puntos me llevé la victoria y me fue feliz a eso de las 7:12 pm porque Daniela ya me llamaba.

Fui para donde mis suegros de vuelta y jugué un rato con Daniel antes de irnos y dejarlo ahí a dormir, algo triste por nuestra partida. Lamentablemente era el cumpleaños de mi papá y debíamos ir a la fiesta sin él para poder divertirnos en lugar de estar de niñeros correteándolo toda la noche. Fuimos primero a casa a cambiarnos, donde pudimos descansar por unos minutos antes de estar listos. En la fiesta estuvimos muy temprano, lo cual fue bueno y malo. Lo bueno fue que alcanzamos la mesa de bocaditos que contaba con la maravilla gastronómica nipona conocida como sushi. Me aseguré de un plato y unos palillos y cargué dicho plato con todo lo que pude. Moríamos de hambre y esto nos ayudó de sobremanera a sentirnos cómodos en la fiesta. Luego de esto nos instalamos en una mesa y esperamos pacientemente a otros amigos que habían sido invitados también. Se demoraron un poco en llegar y Daniela y yo nos dormíamos en la silla por lo poco que hacer más que burlarse de la música que ponía el dj. Cuando llegaron les compartimos algo de sushi que les guardamos y luego conversamos y bebimos por varias horas. Un mesero pasó varias veces por nuestra mesa y las señoras disfrutaron de cocteles como menta, piña colada y repeticiones de este último. Los caballeros nos conformamos con vodka.

A eso de la 2 nos fuimos a casa, algo cansados y directo a dormir. No tenía tanto sueño y me tentaba mantenerme despierto a ver unos stand-up que había bajado, pero al final tomé la decisión responsable y cerré mis ojos con la esperanza de hacer algo divertido temprano en la mañana.

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