viernes, 15 de mayo de 2009

El día de las vueltas

Jueves 7 de mayo

Lo peor volvía a pasar, no había agua de nuevo. Me tocaba afeitarme y esta vez eso no me detendría. Utilicé agua para beber para afeitarme, la misma que utilicé ayer para lo verdaderamente indispensable como lavarse la cara y los dientes. Salí de mal humor hacia el centro a recoger implementos de oficina. Después de esquivar busetas con cartones en la mano, salí hacia la oficina pero el administrador me llamó a pedirme que lo recoja por el terminal terrestre, donde se encontraba haciendo un trámite en uno de aquellos bancos. Me hizo esperarlo en una gasolinera y se demoró bastante pero yo me gané el premio a la idiotez cuando traté de girar en U para llegar a dicha gasolinera y no pude, terminando en el puente hacia Samborondón y dando una gran vuelta.

Salimos juntos hacia el trabajo y al llegar me llevé la agradable noticia de la aprobación del comercial de las fotocopiadoras, sin ningún cambio. Era la primera vez que me pasaba algo así y eso me alegró el día. Entre otras cosas actualicé publicidades e hice cambios, aparte del papeleo de siempre. Me quedó algo de tiempo al final de la tarde para escribir. Otra idea que tenía en la cabeza para este día era ver X-Men Origins: Wolverine que leía por internet que todos la habían visto y hablaban bien de ella. Todo el día planifiqué la salida e investigué al respecto pero al llegar a casa los planes se complicaron. La niñera había salido de emergencia y no podíamos dejar a Daniel solo. Eso degeneró en una idiota discusión con Daniela y aunque en ese momento se calmó, y me distraje limpiando el teclado, regresó mucho mas tarde en la noche culminando en mi escape de casa hacia donde Azael y Wendy. Al llegar Azael había salido a jugar futbol por lo que aproveché para desahogarme emocionalmente y decir cosas que hubiera hecho que Azael me diga “¡marica!” si hubiera estado ahí. Igual no tardó mucho en llegar y terminé la historia de la discusión y luego me sentí mejor y conversamos de otras cosas. Tuve la suerte de probar los camarones salteados en mantequilla con salsa golf y tártara que preparó Wendy en su clase de cocina, que estuvieron muy buenos y eso que a mi no me gustan los camarones. También disfrutamos del chocolate y las frutillas que habían sobrado de la fiesta del sábado. Finalmente volví a casa y luego de darle un beso reconciliador a Daniela me acosté a dormir.

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