miércoles, 27 de mayo de 2009

El cuarto del caos

Domingo 24 de mayo

El domingo me levanté muy temprano, no debí pero así fue. 7:40 am y me dediqué a leer el periódico con música mi nuevo pasatiempo que me ayuda a relajarme porque me da la impresión de que no pasa el tiempo. Supongo que es el tiempo y su constante acabar lo que me estresa más. Cada vez que empiezo una actividad recreativa solo puedo pensar en lo inevitable que es el momento en que acabará.

Esta vez Daniela no se sorprendió de nada y para cuando salí de mi escondite ella estaba tranquila viendo tv. Decidimos irnos temprano a recoger a Daniel siendo un incentivo el hecho de que no había nada para desayunar en casa. A eso de las 9 estuvimos donde los suegros listos para comer pero teniendo que esperar otro poco porque habían salido a comprar pan y otras cosas para el desayuno en cuestión.

En medio de la espera Daniel jugaba con su primo y en un movimiento brusco se tropezó, y al caer fue empujando a su primo, el cual cayó para atrás y se golpeo la cabeza. No fue un golpe grave pero fue suficiente para causar una lloradera del caído y sorprendentemente otra del causante. Daniel se quedó quietito en su puesto mirando al piso y lo levanté para verlo llorando, calladito, con los suspiros clásicos de llanto. Aparentemente se sentía mal por haber empujado a su primo, demostrado por su llanto muy distinto al clásico griterío que nos presenta en casa cuando quiero algo que no le damos.

Al final desayunamos y luego de estar satisfechos me dedico a escribir y a jugar en la PC. Juego de flash de la pagina armor games alegraron mi mañana mientras todos los demás en la casa tomaban grandes siestas. Pronto fue hora del almuerzo, casi ni la sentí pero mi estomago vacio ya, si estaba al tanto de todo. Almorzamos y nos quedamos ahí otro poco, como hasta las 3 para luego ir al supermercado a las compras semanales.

Me arrepentí de no tomar siesta, me sentía fatigado y sin energía. Inclusive me molestaba un ligero dolor de estomago. Estaba sin ganas de comprar y Daniela se encargó de escoger todo mientras yo la seguía con la carreta como un zombie con carreta. Cuando llegamos a casa ya me sentí mejor y luego de guardar toda la comida, mis padres cayeron de visita. Estuvimos conversando con ellos un rato hasta que tuvieron que irse. Luego de eso nos dedicamos a seguir en el arreglo del cuarto del caos, lugar donde siempre hemos jugado las sesiones de rol y que siempre ha servido para guardar todo lo que no tiene lugar en el resto de la casa. Ese cuarto era un verdadero desorden, con miles de papeles, juegos, cds, dvds, revistas, cables y toda clase de objetos inclasificables uno encima de otro en torres irregulares que se caían al leve toque. Nos tomamos toda la tarde en arreglar, limpiar, botar y organizar todo, separando dvds según el tipo y reuniendo cajas vacías con discos sueltos, muy emotivo por cierto.

Tomamos un descanso para bañar y acostar a Daniel y luego merendar pero en cuanto nos vimos libres volvimos a ese cuarto, que por más que arreglábamos aun lucía desordenado. Al final solo quedaron pocos detalles por reparar y de esos Daniela se encargaría ya el día siguiente, por hoy fue suficiente.

1 comentario:

Ataraxia dijo...

pues increibe, el llanto de Danielin me conmovio mucho, aprendio a no hacer a otros lo que no le gustaria que le hagan a el. :)