lunes, 4 de mayo de 2009

Caliente o frio

Sábado 25 de abril

Daniela se levantó primero, eso lo sé porque no la vi cuando abrí los ojos. Con algo de sueño me dirigí a la ducha porque ya mi mañana estaba llena de planes que quería cumplir. Eran tareas del hogar que solo yo podía hacer y que llevaba atrasando desde hace tiempo. Gracias al invierno y su lluvia constante nuestro calentador de agua se dañó, algo que nos importa poco a nosotros porque el agua fría no nos da miedo pero Daniel que por lo general se baña por las noches, necesita su agua caliente para no incurrir en riesgos de resfríos. Él es muy sensible a estos y los cambios bruscos de temperatura le afectan, todo esto cortesía de su madre que sufre de lo mismo y más. Estos días se ha estado hirviendo agua pero subir una olla de agua muy caliente todos los días solo aumenta las posibilidades de un accidente.

Mi hermana se cambió de casa y se estaba deshaciendo de un aire acondicionado que a mi me caía muy bien ya que el que tenía en la sala, un regalo también, ya se había dañado. Mi padre cambió de calentador de agua de gas a eléctrico por lo que también me estaba regalando el anterior, siempre y cuando lo vaya a buscar. Decidí hacerlo.

Me enteré que mi padre estaba en ese momento en la antigua casa de mi hermana por lo que fui primero allá a buscar el a/c. Al llegar se encontraban ahí los próximos inquilinos y aprovechaban la presencia de mi padre para cuestionarlo respecto al barrio y los vecinos. Ah, olvidé mencionar que Daniel vino conmigo y al encontrar unos viejos juguetes de su primo, abandonados en esa casa, se mantuvo entretenido todo el tiempo. El a/c era gigante e imposible de cargar por una sola persona, busqué ayuda entre los transeúntes y rápidamente subimos el mastodonte al carro. Le di a esta persona para las colas pero sospeché que utilizaría ese dinero para otras cosas en lugar de exclusivamente para una bebida gaseosa, acto que me parece bien.

Luego fui a casa de mis padres, lugar donde mi sobrino ya se encontraba y al verse junto a Daniel se llenaron de energía y corrieron a jugar por ahí. Ambos estaban emocionados y al verme recordaron nuestra última incursión en la piscina por lo que trataron de convencerme de un baño. Yo estaba decidido a no bañarme y ellos, muy inteligentemente fingieron olvidar el asunto pero curiosamente me engañaron para que en un lapso de media hora yo mismo los cambie, prenda por prenda y los deje listos para la piscina. Primero fue la excusa de que "este short es de spiderman y el que tengo puesto no" luego "las medias me aprietan" y finalmente "la camiseta es calurosa" cuando me di cuenta ya estábamos en el área de la piscina, ambos con traje de baño y listos. Pero no me dejaría vencer.

Utilicé mi arma secreta para desviarlos, el salta salta. Es uno pequeño, suficiente para los dos niños y con eso los mantuve ocupados y distraídos por un buen rato. Parecían cansados de tanto saltar pero al parecer eso solo fue calentamiento para la piscina. Mi hermana se apiadó de mí y decidió meterse ella con los nenes. Ambos ya dominan el uso de las boyas y como brincar desde el filo de la piscina con ellas, pero igual necesitan mucha supervisión adulta. Me quedé en el área siendo el apoyo en tierra mientras mi hermana manejaba las actividades acuáticas.

Aproveché cuando ya se salieron para ir a subir ese calentador de agua al carro, junto al aire. También pedí prestado el taladro para poner unas repisas que están pendientes desde hace año y medio. Fui a cambiar a Daniel y ambos volvimos a casa. Al llegar allá se me presentó el problema del aire acondicionado y como su gran peso impedía que lo baje yo solo del carro. No pasaba un alma caritativa por la calle así que lo tuve que dejar en el carro hasta después.

Era ya momento del almuerzo así que un baño y a salir donde los suegros. Allá disfruté de deliciosa comida como siempre y luego del descanso digestivo reglamentario decidimos salir a hacer las compras semanales. Nos dividimos entre ir al mercado y al supermercado tocándome a mí el último. Daniela no tuvo problemas en sus compras y termino antes que yo. Como estábamos cortos de dinero después del incidente de la grúa, el SOAT y la batería teníamos el presupuesto justo y exacto. Sumando mentalmente los valores de todo lo que ingresaba a la carreta tuvimos que hacer algunos sacrificios, como la crema para peinar de Daniela para poder comprar otras cosas mucho más indispensables como el papel higiénico.

Aprovechamos la tarde y aunque nuestro plan era ir al cine mientras Daniel se quedaba donde mis suegros, al final el cansancio nos llevó a casa a tomar siestas y ver tv en calma, actividades que no son posibles cuando Daniel está presente porque exige que no nos quedemos dormidos (y busca la manera más violenta de levantarte) y porque si la tele está prendida debe estar sintonizada en discovery kids. Pero bueno, pasaron un par de horas y lo fuimos a recoger, nos quedamos un rato más en casa de mis suegros, viendo tele y aprovechando que preparaban la merienda para no tener que cocinar en casa, hicimos tiempo y cuando ya oscureció salimos a casa. En el camino Daniel se durmió lo que facilitó las tareas de la noche y nos dio algo más de tiempo libre.

Disfrutamos otro poco de la televisión y sus idioteces antes de irnos a dormir. Lamentablemente me desperté a la media noche con un molestoso dolor de cuello y mucho calor e incomodidad. Daniel era el causante porque en algún momento se había infiltrado en nuestra cama reduciendo el espacio y causando calor. En represalia me fui a su cuarto y hasta me di gusto prendiendo el aire acondicionado. A eso de las 4 de la mañana descubrí que esto último fue un error porque el cuarto se encontraba tan frio que se me hacía imposible levantarme de la cama para apagarlo. Tuve que acumular fuerzas y muy decidido moví esa perilla solo para correr hacía la cama, ocultarme en la colcha y no salir hasta la mañana siguiente.

3 comentarios:

Ataraxia dijo...

jojo, si que me ha pasado lo del aire acondicionado oye, por eso ahora confio un poco mas en los ventiladores que nunca te van a matar asi de frio.
que chevere que la distracciones no interrumpen tus otras actividades.
el proximo piscinazo nos invitas =)

Conciencia dijo...

Nos estamos atrasando con los relatos, yo mas que nadie, hemos estado ocupados en dejar las responsabilidades por las farras...

Andrés dijo...

Eso es cierto pero no me rindo, tengo anotaciones de todos los dias, solo tengo mucho que hacer esto días.