miércoles, 15 de abril de 2009

Sustos a la media noche

Viernes 10 de abril

Primer día del feriado y yo estaba listo mentalmente para viajar. Pero primero, al levantarme temprano, decidí utilizar las primeras horas del día para escribir, a ver si me ponía al día.
Se suponer viajaríamos a las 11, así que al terminar, me di un baño y salí a dejar unos suministros y recoger unos papeles, algo urgente del trabajo. Me fui por la peri hacía otra parte del norte y tal vez en 40 minutos estuve de vuelta. Al llegar noté que Daniel tosía de manera sospechosa, habría que estar atento. Cuando subí mi maleta ya estaba lista, cortesía de Daniela.

Era como un desfile del horror

Al final salimos los 3 a las 12 del día, con buenos ánimos. Lo que ven arriba es la escena en el peaje. Primero, no lo estaban cobrando, segundo, estaba invadido por gente en campaña política y los stickers inundaban el piso. Daniel se acomodó atrás con una almohada y se echo a dormir largo. Solo nos detuvimos por unos chifles y algo de agua y luego seguimos. Yo escuchaba podcasts mientras los otros dos dormían. Llegamos sin mayores contratiempos.

Tuve este impulso de las cavernas de tirarle piedras

Lo único es que en el camino nos topamos con este monigote gigante que aparentemente representa a cierto candidato. Este tipo de cosas deberían repetir anualmente a los candidatos cuando ganan, como para hacerlos más humildes.

¡Igua!


Al llegar, Daniel se pasó jugando con su prima, correteando de un lado al otro aunque su tos empeoraba. No pasó mucho tiempo de la llegada que decidí acostarme a dormir, eran las 2 de la tarde. Daniela me levantó a las 6, no sé como dormí tanto. Creo que estoy recuperando horas perdidas.

Me levanté a comer fanesca muy buena y luego arroz con pescado. Por ahí mismo Daniela me llevó a jugar rock band 2 en el Xbox de su ñaño. Luego de eso le dimos un baño a Daniel, y otros cuantos remedios que solemos darle cuando le da tos o gripe. Sin embargo la tos persistía.

Me escabullí a leer un rato hasta que fue hora de dormir a Daniel. Apagamos todo y cuando cayó, le pusimos una olla arrocera con agua para que sea un vaporizador improvisado. Unas gotas de mentol en el agua para asegurar que se limpien sus pulmones. Lo dejamos dormido y caliente con su vaporcito y salimos a comer un helado.

Fuimos a Ice cream planet y yo pedí uno de vainilla con durazno y cereza y crema de chocolate. Daniela uno de pistacho como siempre. Conversamos y comimos y luego al volver a casa, nos encontramos con unas empanaditas de verde con queso que había comprado el hermano de Dani. Nos brindaron un par y con eso coronamos la merienda.

El calor era agradable en el cuarto y nos acomodamos. Lamentablemente el vapor no ayudó y más de una vez Daniel se levantó en ataques de tos muy fuertes, solo para volverse a dormir.

Olvidamos apagar la olla arrocera y un vidrio sobre el que estaba se rompió en la mitad de la noche a causa del calor, manteniéndonos asustados por al menos 1 minuto hasta que nuestra lógica dedujo la causa.

1 comentario:

Daniela dijo...

Si pues estás durmiendo plácidamente cuando de pronto BUM, pensé que había hecho cortocircuito el aparatejo de tanto abuso, el daño en el vidrio tampooc fue muy leve, era un vidrio medio grueso de esos cafecitos que se ponen sobre las coquetas.