jueves, 16 de abril de 2009

No tan terrible

Domingo 12 de abril

Aún quedaba un día para disfrutar y yo buscaría la manera de vagar al máximo. Daniel sonaba y lucía mucho mejor lo que nos dio calma y mejor disposición para pasar la mañana en casa. Jugamos guitar hero entre otras cosas muy ligeras que nos mantuvieron ocupados hasta la hora del almuerzo. Daniela, haciendo un regreso triunfal a la cocina después de algunas semanas de ausencia (si no contamos los sanduchitos salvadores de media noche), nos preparó unos fideítos de chuparse los dedos. Hice lo posible por repetir pero no pude.

Pasado el almuerzo llegaron los padres de Daniela a recoger al niño y llevarlo a su casa mientras nosotros visitábamos a nuestros amigos. Lamentablemente el niño se encontraba emocionalmente partido y quería irse tanto como quedarse. Tal indecisión lo llevó a un ataque de llanto donde repetía "¡si quiero ir, no quiero ir!" en la misma oración. Al final se quedó con nosotros y yo, detectando cansancio en esa pataleta ilógica, lo arrullé y dormí en menos de 10 minutos. Algo de tiempo libre se venía.

Aprovechamos el tiempo para leer y descansar, como buen domingo. Para eso de las 5 salimos de nuevo pero esta vez llevamos al niño donde mis suegros. Se quedó con ellos sin problemas y con mucho gusto y con velocidad partimos hacia nuestro destino. Íbamos a casa de Aza y Wen y decidimos comprar unas cositas antes. Chocokake + helado de pistacho = felicidad, eso aprendió Daniela en clase de matemáticas y decidimos ponerlo en práctica. Cuando llegamos allá las chicas empezaron con sus experimentos culinarios y aza y yo jugamos guitar hero. Me tocó cantar primero y todos empezaron a llevar un sospechoso silencio. Inhibido por naturaleza, bastó un comentario justo para quedarme con la voz adentro y cantar casi sin ganas. Debo recalcar que el comentario no fue malintencionado fue mi culpa por estar atento a todo.

Azael fue segundo y aunque tuvo sus partes cuestionables, lo hizo mucho mejor que yo. A Daniela no la cuento porque es mutante y siempre nos gana en todo, tanto en cantar como en boggle. Wendy fue la mejor de los no-mutantes, creo que porque su tono si fue compatible con el "Living on a prayer" de Bon Jovi. Aza y yo pudimos hacerlo mejor, pero faltaba la canción correcta. Excusas, escusas.

Luego jugamos boggle y Daniela inventó palabras nuevas solo para poder aumentar a su lista y luego usó sus poderes mutantes para hacernos pensar que aquellas palabras si existen.

Nos quedamos hasta casi las 9 y luego salimos a recoger a Daniel. Al llegar allá veo un tipo raro parado afuera de la casa. Daniela entra y él se la queda mirando, como que la sigue pero luego regresa y se sienta en la vereda. Lo miro de reojo, se da cuenta y se me acerca lentamente, yo sigo en el carro con el vidrio a medio bajar. Estira la mano para dármela, yo no la acepto y le pregunto "¿Quien es usted? disculpe, no lo conozco" el me dice "Ah ya... no da la mano, ta bien..." y se aleja de nuevo. Va hasta la esquina y regresa, siempre cerca, da la vuelta al carro, yo no lo dejo de ver por los espejos. Empiezo a ponerme nervioso, ¿y si me quiere robar? ¿Como me defiendo? Tiene las manos en su chompa, podría tener una pistola, un cuchillo. ¿Forcejo? ¿Intento defenderme? ¿Me bajo? ¿me encierro con seguro? Se acerca de nuevo, se para frente a mi ventana, no se mueve, me queda mirando, lo miro de vuelta. "Deme un dólar... uste sabe como es esto" me dice. ¿Será una trampa para que saque mi billetera? Decido darle una moneda de dólar que tenía en el monedero del carro, así tal vez me deje tranquilo y se vaya. La recibe y se aleja despacio, sin dejar de mirarme ¿estará drogado? Suena la puerta de la casa, Daniela va a salir y el trota hacia la puerta. Pongo todo en perspectiva, ya mi vida no importa, si tiene un arma debo estar entre esa arma y mi hijo. Me sale la valentía no se de donde y me bajo. Me mira con su cara de loco pero no se mueve, yo me acerco y veo a Daniela salir con el niño en brazos. Me pongo entre ellos y no lo dejo de mirar, estoy listo para brincarle encima si hace el mínimo ademán. Pero nada, solo se recuesta contra un pilar mientras nos miramos. Prendo el carro y nos vamos volando.

"Que tipo más raro ese, que peligroso lo que acaba de pasar" dije

"¿ese tipo? Si es un ex-guardia que teníamos en la zona y ahora está de vuelta, ¿no viste que me saludó?" Respondió Daniela

"No"

Ahí termina mi episodio de heroísmo inexistente. Lo destacado para mi fue pasar de temer por mi vida y sentirme desvalido a temer por la vida de mi familia y sentirme como su protector. Hay mucho más honor en lo segundo y te sientes capaz de todo. Mientras volvía a casa reflexionaba de esto y me reía un poco también. Al llegar todo fue muy sencillo, los demás se quedaron dormidos muy temprano y yo pase mi noche navegando y pensando en aquella posibilidad que cruzo mi mente, la de morir por ellos. Es la única vez en donde morir no me parece una idea tan terrible.

3 comentarios:

|_Bonny_| dijo...

Que bonito sentimiento el que has tenido...

Conciencia dijo...

Que nota ya te iba a recomendar que compres un aerosol, y te comprendo, también soy paranoica y le veo cara de delincuente a todo el mundo. Pilas igual, hay que estar armado con algo.

Daniela dijo...

A veces hay en nosotros un fuerte instinto de protección que nos hace capacez de todo, nuevamente tal vez es algo que viene con la paternidad.