miércoles, 22 de abril de 2009

Estamos tarde

Viernes 17 de abril

Otro día más y la rutina hace efecto. Aunque estábamos más positivos por ser viernes y todo eso. Hice algo de ejercicio preparándome para un plan que tenía para el sábado. Luego un baño y al mundo. Tenía que hacer un cambio de equipos en una tienda en el mall del sol, fui allá solo para que me dijeran que necesita que otros componentes estén presentes para que puedan comprobar el fallo ellos mismos. Me fui con algo de hambre al patio de comidas, pero como estoy tratando de comer saludable de nuevo, se me complicó escoger algo. Estuve muy tentado a algún batido chocolatoso lleno de azúcar, pero al final me conformé con una botella con agua y un insignificante sanduche integral con vegetales, ahora sí, al trabajo. Allá, otro día largo y lleno de problemas en los que no quiero ahondar. Lo único positivo en mi perspectiva es que al final de la tarde tuve algo de tiempo para escribir.

Al volver a casa encontré a Daniel totalmente dormido. Eran casi las 7 y si no se levantaba pronto, se acostaría a las 11 o tal vez 12. Queríamos hacer algo, los planes posibles incluían ir al maac cine o ir a un concierto. Mientras decidíamos me llamó Azael y me invitó a su casa, a eso de las 9:30, al parecer el plan estaba listo.

Nos preocupaba Daniel y su ahora falta de sueño pero por suerte a eso de las 9:40, se durmió. Ahora era cuestión de arreglarnos. Ella se arregló primero y lo hizo rápido. Yo solo debía ponerme una camiseta, acto que hice para luego peinarme y cepillarme los dientes, momento en que mi esposa se asomó a decirme "apúrate, estamos tarde". Esto me molestó de sobremanera.

Es que no estamos tarde, porque no pasa nada, no es el colegio, no hay timbre y hay que dar tiempo a las cosas importantes, como cepillarse los dientes. Gracias al apuro, dejamos los juegos de mesa y otras cosas que queríamos llevar. Cuando llegamos se supone que otros vendrían, pero al final nadie más pudo. Entre los 4 disfrutamos de largas conversaciones y juegos de tabú, tazas de café y por supuesto chantón. Odio ese juego, no puedo ganar, Daniela sigue haciendo uso de sus súper poderes para el mal. Ya buscaré una forma de probarlo todo y ahí todos verán la realidad, por ahora esperaré.

Esa noche al volver a casa, no pude dormir y me quedé en internet hasta las 2 am.

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