jueves, 2 de abril de 2009

Capaz de todo

Viernes 27 de marzo

Un día antes de la boda es el momento en que una novia puede explotar si no se la maneja con cuidado, como la nitroglicerina. Por lo tanto, considerando mi bienestar físico, decidimos que Daniela viajaría antes hacia Salinas, lugar donde se realizaría la boda, para entre otras cosas, ultimar detalles que con algo de suerte bajarían la temperatura y la presión de su ya alterado ser. Por lo tanto, esta mañana fue medio caótica, con ella armando maletas y moviéndose de aquí para allá mientras yo estorbaba al tratar de arreglarme para el trabajo. Para cuando estuve listo para irme, me encontré con mis suegros que llegaban al yo irme. Les desee suerte, pero fue inútil, ellos estaban en el mismo estado que Daniela, y yo, como un oasis de tranquilidad en el desierto del estrés, me alejé de esa casa preocupado por todo lo que empacarían de más y todo lo que olvidarían y que después debía llevar. Tan seguro estaba de ello que antes de salir le pedí a Daniela que por favor no me llamara cada vez que se acordara de algo que había olvidado, sino más bien que haga una lista y me la diga por la noche, como terminó haciendo.

En el trabajo perdí el tiempo como hasta las 2 de la tarde. Digo perdí el tiempo pero realmente gané relax y buena disposición, simplemente no avancé con el trabajo y para efectos de lo que hago acá es como perder el tiempo, pero les aseguro que si yo estoy de buen humor, en esta oficina todos ganan. Por la tarde me puse a trabajar en el promocional para el programa del shaman, una promo interesante porque le metí yo mismo la voz y le incluí efectos de ecos y coros para dar la impresión de misterio y suspenso, ya saben, la manipulación básica televisiva. Al final quedaron dos opciones idénticas sino por la música que lograba en una el efecto de suspenso y en la otra un efecto más de relajación, ya dependería de él escoger y se supone vendría en cualquier momento. Aparte de eso di instrucciones y detalles a todos ya que no volvería sino hasta el miércoles por la oh tan dulce, luna de miel que nadie sabía acá que tendría.

No le conté a nadie para evitar comentarios y resentimientos, ya que era algo pequeño solo con familiares y unos pocos amigos, no que no apreciara a mis compañeros del trabajo, pero me sentiría incomodo declarando mi amor y bailando como idiota frente a gente a la que normalmente le doy una imagen de alguien serio a quien deben hacer caso y respetar, porque no olviden que acá, aunque no me guste, soy el jefe.

Al salir comenzaron los problemas. El primero y más obvio fue le hecho de que alguien del piso de arriba, decidió limpiar su balcón y/o techo de aquellos restos de pintura blanca y/o yeso que tenía quien sabe desde cuando, usando su manguera más bonita para mandar ese gran chorro de líquido blanco cayendo desde 3 pisos para abajo justo en el piso de la vereda al lado de mi carrito, negro por cierto. Este líquido, rebotando del piso empezó a chispear por todos lados manchando mi carro de sobre manera. Pero no es una o dos manchitas vagas, parecía trabajo de pintura fallido, disfraz de dálmata, carrito de película muda, tabla de ajedrez con ruedas. Tengo un video del asunto que pongo a continuación para que vean con sus propios ojos la masacre cromática.



En el momento no le di la vuelta completa al carro, solo noté las manchas de atrás y decidí ignorar el asunto como un problema puramente de imagen. Lamentablemente aún quedaría otro obstáculo. Al empezar mi viaje, emocionados conductores me hacían señas y me pitaban. Pensando primero que me habían confundido con algún asambleísta de su simpatía los ignoré, hasta que a mis oídos llegó un pedazo de información que sentenciaría mi destino no solo para el viernes, sino para sábado también. "¡Llanta baja!" gritaron, y el mundo se puso en blanco y negro, irónicamente. En esta ocasión viajaba con dos compañeros de trabajo, los únicos informados de la razón de mi viaje, que no dudaban en hacer las bromas necesarias antes de que alguien se case, las bromas sacadas de aquel libro de donde todos las sacan y que ya todos nos sabemos. Ellos mismos me llenaron de un pánico leve al oír le problema de la llanta. Por suerte encontramos una vulcanizadora muy cerca, que tan solo infló la llanta por orden mía en lugar de parcharla. Se que aquella llanta tenía un problema de fuga de aire porque no es la primera vez que la hago inflar, pero esta desinflez solo se daba cada 4 o 5 días, dando a entender que era un hueco pequeño capaz de esperar un poco más. Como se hacia de noche y tenía planes, quise repetir la técnica, solo para descubrir un claro sonido mejor describible como "pssssss" y escuchable por encima de la radio y de la conversación. Aún así me arriesgué a lanzarme a casa con el aire que me quedaba y los dedos cruzados.

Había organizado para esa noche lo que llamé "despedida de soltero geek" que consistía en unas cervezas, unos amigos, y unos cuantos inocentes juegos de mesa geek, como pueden ser Carcassonne, Shadows over Camelot y por supuesto Munchkin. Pasé por la gasolinera para utilizar primero el cajero y luego la tienda para conseguir bocaditos y cervezas, pero oh sorpresa, ambas cuentas del banco estaba completamente vacías.

Daniela.

La Srta. Compasión, había previamente prestado lo último de nuestros ahorros para una buena causa. Yo se que la causa era buena, pero tampoco podemos descuidar a nuestra familia, el dinero que ella prestó era el que contábamos para pagar el maternal de nuestro hijo. Y yo se, que ella en el momento iba a ver como hacia, pidiendo prestado dinero a sus padres o a los míos, pero ese no es el punto, no se trata de ver como se consigue, sino de ser responsable con el dinero y sobretodo poner a tu familia primero. Después de todo tenemos un hijo pequeño y una emergencia puede suceder, no nos podemos dar el lujo de andar por la vida, así sea por unos pocos días, sin un centavo en la cuenta, ¡NADA de NADA!. Y bueno, se supone que quedaría algo en la cuenta, pero no había nada, suponía yo por débitos automáticos, así que llamé a la susodicha y le comenté mi dilema de manera no muy amable, mientras me iba a casa.

Cuando llegué todo malhumorado, ella me ofreció una solución aceptable. Retirar en un western union algo de dinero que ella tenía por allá y se supone cubriría el préstamo hecho por ella. Salí, a las 7:45, hacia riocentro con miedo de que el lugar cierre y tener que ofrecerles solo agua a mis amigos. Por suerte llegué a tiempo y retiré el dinero sin contratiempos. Aproveche que estaba ahí mismo para comprar la comida y bebidas en el comisariato. Mi muy divertida carreta se llenó con velocidad porque como hombre que se respete, sabía exactamente lo que buscaba y donde encontrarlo. A la hora de ir a la caja un problema ridículo se creo y me complicó la obsesiva existencia. Frente a mí, con toda su grandeza, reposaba la caja express para diez artículos o menos, y en mi carreta yo contaba una y otra vez once artículos. ¿Qué hacer? ¿Qué harías tú? Ya me imagino lo que harías, pero yo soy quien soy por algo y como ya me conozco y no me quería causar un ataque de nervios de solo esperar en la fila disimulando aquel onceavo artículo, decidí irme a una fila normal. Resultó ser más rápido porque en la express hay menos artículos pero más gente y lo que más tiempo parece tomar siempre es cobrarles porque siempre se les ocurre buscar su tarjeta de afiliado solo cuando se las piden, no importa cuantas veces antes hayan venido al comisariato y pasen por lo mismo. Mirando gente torpe excusándose mientras buscaban con locura en la cartera o billetera, mientras yo pasaba con ligereza por la caja, con todo listo por supuesto, me sentí feliz de que todo iba en marcha.

Al volver a casa, me dispuse a comer y luego de un rato de estar más calmado, conversamos telefónicamente con Daniela y planchamos nuestras arrugas emocionales. Preparado desde temprano, la espera se me hizo eterna, pero recién como a las 10:30 pm llegaron mis amigos. Fue una noche divertida, la cual empezó con el juego de cartas y unas cervezas que con velocidad me tuvieron sentando fingiendo sobriedad. No volví a tomar más preocupado por pasar vergüenza y llegar a ser apodado media biela o alguna otra cosa poco original. Compartimos conversación, juegos y chistes malos como hasta la 1, hora en la que decidimos acabar la noche con una sesión de guitar hero. A eso de la 1:30 los chicos se fueron y yo, que debía irme a descansar, una vez más me enfrenté a aquel extraño fenómeno de la ausencia de sueño.

Al no tener sueño decidí que leería un comic que había bajado un rato antes, se llama Batman: The Killing Joke. Alan Moore es el autor, el mismo de Watchmen y como había disfrutado este último decidí investigar otros trabajos del mismo autor. Al respecto de la obra debo decir que es bien enferma, lo cual la hace muy buena. No se compara con Watchmen en mi opinión, pero sigue teniendo algo que simplemente lo diferencia de otros comics, es tal y como lo dicen, una novela gráfica. Este comic es corto pero me dejó con un sabor de locura que no me ayuda, sobre todo cuando estoy solo en mi casa, sin sentir sueño, a las 3 de la mañana, el día antes de mi matrimonio. En esos momentos uno se siente que es capaz de todo.

1 comentario:

Conciencia dijo...

Frase poco conocida pero no menos experimentada:

Nunca te metas con una futura novia a 24hrs de su casamiento.