jueves, 23 de abril de 2009

Borracho que duda

Sábado 18 de abril

A levantarse temprano he dicho y con ánimos de hacer ejercicio. Ya había arreglado con un pana para salir a un bicicletazo mañanero así que era cuestión de ir para allá. Armé un bolso con todo lo necesario y salí para allá un poco más tarde de lo planeado pero aún temprano en la mañana. Cuando llegué mis amigos se encontraban en arreglo/limpieza de su cocina, por lo que un señor, que por pura coincidencia yo conocía de otro lado, se encontraba realizando este servicio. Pegado a la cocina en reparación se encontraba un pedazo de tela metálica que, con saña y mala intención, se cruzó más de una vez en mi camino casi enviándome al piso, aún siendo un objeto inanimado, que descaro.

Conversamos un rato y salimos a rodar. Era un paseo planificado como corto porque el objetivo era retomar el ciclismo sin arrepentirme mañana. Recorrimos una parte amplia de la ciudad y mi estado físico me sorprendió de manera positiva. Aprovechamos el paseo para hablar (y quejarnos) de las mujeres y de su manera de ser, no sin dejar claro que ellas no tienen la culpa de ser como son, ni nosotros de no entenderlas. Una vez completo el recorrido volvemos a la base, esta vez dispuestos a gastarnos la mañana en video juegos. Poner a dos hombres de nuestra generación con dos controles y un gajo de juegos es librarse de ellos por unas 3 horas por lo menos. Pasamos por varios juegos, me pegué unas cantaditas en el Guitar hero:world tour, luego matamos al emperador en Lego Star Wars y finalmente pasamos dos niveles en Marvel: Ultimate Alliance, todo esto con el tiempo justo. Ya eran la 1 y me llamaban para hacer acto de presencia en casa de mis suegros.

Al llegar disfruto de un delicioso almuerzo y luego me entretengo leyendo el periódico. La tarde avanzaba lento y el aburrimiento flotaba por ahí. Decidido a evitarlo sacó a la mesa el boogle y rápidamente consiguió participantes. Un juego entretenido excepto que Daniela, una vez más, armó gigantescas listas de palabras, con su sorprendente habilidad de ganar. El tiempo pasó y se hicieron las 5, hora de salir a hacer las compras para volver a casa. El único problema es que se quedó la lista de compras, aquello que me da el norte en el supermercado, sin ella solo soy un esposo más que sigue a su esposa y va a donde le piden. La situación me deprime y decido alejarme del carrito de compras dejando sola a Daniela con su lista mental dispuesto a buscar entretenimiento cualquiera en el lugar.

Después de arrancarle las etiquetas a la ropa y cambiar los precios de los televisores (no salgo de casa sin mi marcador) me reencontré con Daniela y pagué la cuenta con tristeza, se supone que íbamos al mercado pero el tiempo nos jugó mal y ahora terminamos gastando más de lo planificado, las vacaciones se ven más lejanas cada vez.

En casa descansamos para prepararnos para la noche. Los juegos estaban en la mesa y los amigos se acercaban a casa. Estuvimos viendo tele hasta el último momento, descerebrándonos con algún reality de home & health. Sonó el timbre y primero llegaron 2 parejas, con los que nos pusimos a jugar algo interesante llamado "duda" para lo cual se necesita un set de dados, 5 o 6 por persona, no recuerdo bien, y se juega adivinando la cantidad de cierto numero de repetirse. O sea yo puedo decir que creo que entre todos, al lanzar los dados al azar, sumaremos 6 dados que marcan 3. Alguien más puede dudar de mí y al revelar todos nuestros dados previamente lanzados, veremos quien tiene razón, el perdedor pierde un dado. Me gustó bastante el juego y quedé de honroso segundo lugar, justo después de la dueña del juego y en una jugada estilo jaque mate donde no tenía opciones.

Luego llegaron más invitados y empezó un bloque de conversación que no se detuvo hasta que sacaron el siguiente juego. Esta vez salió tabú, juego al que el grupo le ha cogido cariño y que todos disfrutamos de sobremanera. Daniela y yo éramos capitanes de equipos por ser dueños de casa y cada uno escogió a sus jugadores. En medio juego llegaron aún más invitados y rápidamente los repartimos en los equipos y seguimos hasta el amargo final.

Amargo porque perdí.

¡Pero quedamos cerquita! Y bueno, al final lo divertido es la jugada y ver como la gente se traba al tratar de explicar, o coger a alguien en un error y gritarlo con fuerza. Claro, todo el alcohol que se consumió ayudó también. Para el final de la noche, nos quedamos unos pocos y alguien por ahí sacó el vodka ( ok fui yo, yo lo saqué ¿contento?) y nos pusimos a tocar y cantar con el guitar hero:world tour, una vez más. La noche terminó como a las 4:00 am, sin arrepentimientos y con un dueño de casa en completo estado de ebriedad, tal vez por el vodka.

1 comentario:

Conciencia dijo...

Jueeeeepato... ya no los vamos a dejar salir solos!!!