martes, 24 de marzo de 2009

Un amigo es un amigo

Lunes 23 de marzo

Me desperté sin sueño. Últimamente he dejado de sentir sueño. Me puedo dormir con facilidad una vez acostado pero no siento ese insistente deseo de recostarme y descansar, mis párpados no pesan ni se cierran sin mi autorización. Tal vez no sea lo más saludable pero estoy abusando de esta ausencia de sueño acostándome a las 2 o 3 de la mañana utilizando el tiempo extra en diferentes formas de entretenimiento. Temo que uno de estos días el sueño me alcance y caiga dormido a las 3:24 pm en medio de una reunión de trabajo y no despierte hasta 3 días después. Podría pasar, cosas más raras me han sucedido.

Me desperté sin sueño pero con mucho que hacer. No me había tomado la molestia de pensar en el trabajo hasta este momento y muchas cosas pendientes empezaron a llamar mi atención. Me sentía mal, aún con tos. Daniela sugirió un doctor pero mi necedad masculina me llevó a pensar que pronto pasaría. Sin embargo me sentía suficientemente mal como para no hacer ejercicio, muy conveniente pero verdadero. Daniela se fue temprano a cubrir el puesto de trabajo de mi madre, la cual le había pedido que la ayude por un par de días mientras estaba de viaje. Daniel parecía haber desarrollado una gripe y estaba súper engreído. Se agarró de mi pierna, llorando, suplicando que no me vaya. Confesaré que me fui llorando en el carro, odiando al mundo por obligarme a hacer esto todos los días. Estoy harto de abandonar a mi hijo, de ver su cara en la ventana mientras me grita "no te vayas". Me da rabia y solo me recuerda lo mal que se sentía cuando era mi padre el que se iba. Mi padre y yo somos unidos pero solo a base de esfuerzo reciente y aún así no somos los mejores amigos. A veces me gustaría serlo, pero un amigo es un amigo y un padre es otra cosa.

Y bueno, debía ir a la bahía a comprar cassettes. Fui directo al grano, parqueando en el malecón para no perder tiempo, aunque esa rapidez me costó 1.25, solían ser 80 ctvs. No se porque subirle el precio, los espacios no son más anchos ni los guardias más amables. En fin, compré lo que debía y salí para la oficina, llegando un poco tarde pero directo a trabajar. Pasé gran parte del día leyendo un blog nuevo que descubrí por ahí y comentando un poco, claro, después de terminar lo pendiente. Tenía la idea de salir temprano para buscar a Daniel y llevarlo a hacer las compras conmigo pero un imprevisto en la oficina hizo que saliera mucho más tarde y para cuando llegué Daniela ya estaba en casa y ya había hecho las compras.

El resto del tiempo pasé dando vueltas, algo aburrido y sintiéndome mal por la tos/gripe que hace dos días parecía que ya se terminaba pero ahora cobraba fuerza. Era día de rol y pensaba recoger al grupo a las 8:00 pm. Daniel estaba súper enérgico y sin cara de sueño. Daniela estuvo trabajando en la PC desde las 5:00 hasta las 8:00 que me fui, pero se quejaba de ser interrumpida y de que nunca iba a terminar su trabajo. No creo que sea culpa nuestra que interactuemos con ella en la hora más familiar que tenemos y que ella se moleste por un trabajo que tuvo mucho tiempo para hacer pero que recién dice tener tiempo para trabajar. Seguro que ustedes podrán leer posts anteriores a este donde Daniela tiene tiempo para muchas otras cosas más divertidas que el trabajo. Todo tenemos derecho a procrastinar, lo digo yo que lo hago todo el tiempo, pero perdemos el derecho a quejarnos por las incomodidades que esto representa luego y eso también lo aprendí de experiencia.

Salí con Daniel a pasear para darle tiempo a la mujer trabajadora del mañana. No llegamos muy lejos porque habían otros niños fuera de nuestra casa y él decidió quedarse a jugar ahí, lo que realmente significa corretear de aquí para allá y yo persiguiéndolo para asegurar su seguridad.
Volvimos y en poco tiempo se hizo de noche, salí a buscar a mis compañeros del rol y entre ir a la tienda por bocaditos y recoger una pizarra para poder "pelear" mejor, hicimos tiempo para ver si Daniel se quedaba dormido porque cuando está despierto es imposible poner muñecos miniatura en la mesa y evitar que los toque.

Llegamos como a las 9 pero Daniela aún sufría haciendo dormir al niño. Los demás sacamos unas cervezas y "peloteamos" un rato en el patio mientras conversábamos. Así pasaron 40 minutos hasta que bajó Daniela y luego de eso empezamos a jugar. Estaba pendiente una compra importante de diferentes elementos mágicos que ayudarían en la próxima batalla con el dragón verde. Todos se pusieron a leer y escoger como chicas en tienda de ropa. Al final escogieron 3 o 4 elementos y para representar el azar de no encontrar lo que se busca, les hice lanzar dados para ver que no habría de las cosas escogidas. Todos se quedaron solo con 2 elementos. Luego de todo eso recién empezamos a avanzar con la historia nuevamente.

Equipados con pociones, nuestros héroes se dirigieron al círculo mágico de teletransportación en las primeras horas del día. Realizaron el ritual correspondiente y vieron a través del círculo, un lugar en tinieblas y una sombra moviéndose ahí. No dudaron en saltar y en pocos momentos se vieron frente a frente con un destrachan y un troll.


Destrachan: una bestia ciega que ronda cavernas subterráneas en busca de presa y que ataca con sus gritos horrorosos.

Troll: Monstruo salvaje que vive en los ochentas y te pinta el pelo hasta la muerte. Vive en cavernas y antiguas casas de muñecas.

En realidad ese no era el troll, no podía ponerlos a pelear con algo tan peligroso, aquí está el verdadero enemigo.


Con el avance de la pelea descubrieron que había dos de cada uno y no solo eso sino que los trolls se regeneran (curan) y solo pueden ser derrotados con fuego o acido, sino podrían hasta revivir de la muerte. Por suerte el personaje de Daniela tenía un arco que emitía flechas mágicas de fuego y el personaje de David siendo el mago tenía varios poderes de fuego.

A eso de las 2 am nuestros héroes acabaron con todos su enemigos y pensaron levemente en su futuro en una caverna subterránea en total oscuridad a excepción de una moneda mágica que iluminaba lo suficiente como para batallar. Cansados todos, los llevé a su casa y llegué a experimentar una vez más aquella falta de sueño inexplicable. Revisé la hora y me obligué a dormir.

2 comentarios:

Daniela dijo...

¡Qué lindo el Troll!! (el de los 80's).

Olgui tenía uno llamado IxurriIxaxurrini...

Conciencia dijo...

Qué pena lo que cuentas de las despedidas con el nene. Me uno al grupo de las que reniega por pasar tiempo valioso en una empresa, se deberían abrir mas plazas de trabajo desde el hogar.

¿Será quizás que Danielito no se queda con una persona divertida? acotando mi experiencia personal con padres trabajadores: a mi me cuidaba mi abuelita cariñosa y tenía la compañía de un hermano.