miércoles, 18 de marzo de 2009

Túnel del tiempo

Martes 17 de marzo

Me desperté con frio, seguro de que dormir sin arroparme no había ayudado a evitar la gripe. La mañana fue muy lenta, tenía pocas ganas de ir a trabajar por mi malestar pero no ir no era una opción. Daniela tenía que hacer unos encargos y trató de convencerme que la acompañe. Yo hice lo mismo respecto a mi trabajo. Al final decidimos que ella vendría conmigo y luego yo iría con ella.

Salimos juntos hacia mi oficina, turnándonos el rol de perezoso y desganado que no conversa durante el viaje. Ya le había contado lo que tenía pendiente y que aproximadamente nos iríamos a las 3:00. Me puse a resolver algunos problemas inesperados y por el bien de mi matrimonio, dejé un par de cosas para el día siguiente, sino se haría demasiado tarde. Igual alcancé a hacer todo un comercial en poco tiempo, no sé como a veces me puede llevar días y otras veces minutos. En fin, algunos me miraron mal por mi salida temprano, pero no dijeron nada, aunque tampoco podían.

Al salir, un bus que estaba del lado derecho giró a la izquierda y golpeo mi carro en la esquina. Toda la gente a mí alrededor se quedó mirando el incidente y hasta el bus se detuvo pero Daniela se bajó rápidamente y comprobó que no era tan grave, un pedazo de plástico roto, nada más. No me importó mucho y decidí, algo molesto, seguir avanzando.

Primera parada, la oficina de un buen amigo mío llamado Edgar. Al llegar allá noté que estaba trabajando, sin mucho interés, en sus impuestos. Parecía feliz de ser interrumpido y nos quedamos conversando un buen rato respecto a sus últimos diseños, que por cierto estaban excelentes. Le comenté que sus ilustraciones habían mejorado desde la última vez que las vi y él me mostró algunas más. Daniela llamó a una amiga a la que teníamos que buscar también y resulta que estaba por el área, Dani salió corriendo a buscarla y yo me quedé conversando con Edgar. Cuando volvió nos fuimos casi sin ganas de irnos pero con otras tareas pendientes.

Faltaba una persona más por el área de bellavista, lo llamamos y nos explicó la ubicación de su casa. No tuvimos problemas en llegar pero no había nadie así que dejamos lo que teníamos que dejar en el patio.

Al fin de vuelta a casa, al llegar Daniel no estaba había salido con la niñera a pasear por el barrio. Daniela recordó que había olvidado algo y decidió salir de una vez a hacerlo, yo me quedé en casa, descansando y leyendo. Cuando apareció la niñera me enteré que el niño se había ido con su mamá que al irse lo vio en el camino. Tenía unos minutos libres, que alegría.

Internet me entretuvo demasiado bien, tanto que no noté la llegada de mi familia. Tenía cosas pendientes también, como mi escritura diaria y ni siquiera había empezado. No quería dormir tarde así que me puse a trabajar en el texto. Descubrimos que cuando escribo me meto en algún tipo de túnel del tiempo y cuando para mi pasa media hora, para el resto pasan 2. Daniela me había comentado que necesitaba la computadora y cuanto terminé de usarla tuvimos una discusión porque ya eran las 10:40 pm y yo parecía ser un desconsiderado con el trabajo que ella tenía que hacer. Traté de explicarle en base a señas, porque mi garganta estaba irritada, que no fue desconsideración sino completa pérdida de la noción del tiempo. De todas formas seguía molesta y se fue a encerrar al baño. Yo me fui al cuarto de Daniel a pensar y tratar de entender lo sucedido. Al rato ella volvió a decirme que sospechaba que era su SPM actuando, ya que estaba tan molesta con una chica en una revista, un objeto inanimado cabe recalcar, como conmigo.

Reconciliados, decidimos jugar guitar hero hasta quedarnos dormidos.

No hay comentarios: