lunes, 23 de marzo de 2009

Hotel para perros es fantástica

Domingo 22 de marzo

10:32 am fue la hora a la que me levanté según yo, Daniela dice que fue alrededor de las 9:45 am. La tos estaba peor que nunca y un fuerte ataque terminó de despertarme. Me sentía un poco confundido pero con el tiempo me ubiqué y el sistema funcionó como esperado. A veces temo que uno de estos días, al levantarme, todo eso que en mi mente se "ordena" para que yo comprenda donde estoy, que haré y que hice ayer, empiece a fallar y no logré ubicarme nunca más. Una vez me demoré casi 30 segundos en recordar o más bien entender quien era yo. Me pasó esa única vez pero nunca lo he olvidado y me asusta desde ese momento.

Daniela se levantó a hacer ejercicio, recordándome mi compromiso con el mismo aparato, sospecho que mi mente lo había olvidado convenientemente por órdenes del resto del cuerpo. Me fui a la PC a bajar podcasts para escuchar al hacer ejercicio. Cuando la máquina estuvo libre empecé sin problemas y descubrí que me fue mejor que ayer. La primera vez que hice ejercicio, varios meses atrás, me costó mucho trabajo ajustarme a un ritmo y crear resistencia en mi cuerpo. Esta vez fue infinitamente más sencillo, me cansé menos y tarde mucho más en sudar. Cuando ayer a los 4 minutos ya me estaba arrepintiendo de la iniciativa, hoy iba por los 12 y apenas estaba acalorado. Hice 25 minutos en lugar de 20 para no excederme tampoco porque igual era el segundo día y me moría de hambre por lo que me faltaba energia. Había desayuno un buen rato antes, un hot-dog con queso crema y mostaza preparado por Daniela quien al dármelo actuó ofendida al ver mi sorpresa por la decisión tan especial de las salsas. Estuvo muy bueno pero como una hora después ya estaba haciendo ejercicio, mi estomago actuaba como si aquel hot-dog nunca estuvo ahí, con todo y gruñidos.

Me di un duchazo y bajé, donde Daniela ya me esperaba con un gigantesco plato de fideos con atún y otras especias deliciosas. Me comí mi plato gigante y lo que sobró en la olla y 2 empanadas y un pan para hot-dog. No comía tanto desde hace tiempo, el ejercicio al parecer había tenido algo que ver con mi apetito exagerado. Había platos y vasos que lavar pero convencía a Daniela que al menos por un domingo, hagamos la tarea de limpieza más tarde. Un sueño salvaje me invadía y todos subimos para, uno a uno como luego me enteré, ir cayendo dormidos. Me enteré luego porque fui el primero. No supe nada hasta las 4 de la tarde. Daniela me decía que sus padres venían de Salinas y que podían llevarse al niño por un rato para que nosotros pudiéramos cumplir mi sueño de ver Watchmen en el cine. Ellos llegaron al rato y Daniel que también estaba dormido, casi no se va, pero al final lo convencieron. Eran las 4:12 y la película más cercana era a las 5:00 en san marino. Mientras yo me arreglaba Daniela empezó a leer el primer comic de watchmen, algo que le había pedido que hiciera antes pero que nunca logró hacer. Solo avanzó unas cuantas páginas antes de darnos cuenta que el tiempo no nos iba a alcanzar. Salimos emocionados y preocupados de la posibilidad de una sala agotada considerando que era domingo y era san marino y eso suele ser una combinación letal. En el camino se me ocurrió que sería buena idea fingir que salía del cine y decir en voz alta "¡Qué buena película que es hotel para perros! las escenas de acción, la trama, la música, es fantástica HOTEL PARA PERROS" con la esperanza de desviar la atención de mi película.

Hablamos también del background del comic para que Dani comprenda ciertas cosas mejor hasta que llegamos a un cine lleno, pero por suerte no muy interesado en nuestra película. Mientras ella compraba las entradas yo iba por los bocaditos. Nos sentamos antes de que empiece y pudimos disfrutar de los trailers, nada del otro mundo. Cuando al fin empezó no pudimos despegar los ojos de la pantalla. Disfruté ampliamente del hobbie universal del geek en el cine que consiste en arrimarse a su amigo o pareja y decirle "eso lo han cambiado, así no era en el comic" constantemente a lo largo de la película, dejando las explicaciones para después.

Pero por la mayor parte no dije nada, para no arruinarle la experiencia a mi esposa. No soy tampoco de los que no se pueden callar, Daniela me mataría.

Hubo un agónico momento en que Daniela salió a comprar dulces y tardó mucho en volver. Fue insoportable para el geek que reside en mi saber que ella se estaba perdiendo tantas escenas tan cruciales. Al final volvió molesta por una mala experiencia en la barra del bar del cine y la puse al día rápidamente, ya que tenía listo el resumen en mi cabeza justamente para asegurar que siga la trama. Nótese, para el poco observador, que no escondo mi geekness y que aseguraré con orgullo pertenecer a este prestigioso club. Esta es la camiseta que llevé.

Esta foto no la tomé yo porque mi cámara está sin baterías ahora, pero encontré esta foto en e-bay y es exactamente la misma camiseta que tengo y llevé al cine.


Al final salimos felices y complacidos, dando nuestras opiniones y por supuesto contándole a Daniela todos los cambios que noté del comic a la película y otras interpretaciones que había hecho previamente de ciertos elementos del comic que si llegaron a la película. Salimos ya de noche a encontrarnos con una lluvia que al parecer había empezado sin nosotros, que descaro. Fuimos a recoger a Daniel y lo encontramos preparándose para un baño. Busqué el periódico y me senté en la sala a leerlo mientras la tele pasaba la película de Jorge el curioso. Confesaré que luego de leer todo el periódico y haber sido ofrecido un delicioso pollo asado con papas, mi atención se centró en dicha película. Para cuando estuvimos listos para irnos, ya faltaba poco para el final y ya estaba comprometido con la historia. No podía irme sin ver el final, al igual que no puedo dejar de hacer ejercicio sino llego exactamente a los 25 minutos, aquel comportamiento obsesivo que no logro sacudir pero que no parece ser peligroso aún, solo peculiar.

Salimos hacia casa y nos recibieron los platos y vasos que nunca lavamos. Empecé la labor con algunos pero al rato me cansé y los dejé para la empleada mañana. Lavé aquellos que aún tenían alimentos para evitar plagas y dejé solo los vasos y unos cuantos platos vacios. Ya arriba fue hora de hacer dormir a Daniel, lo cual no tomó mucho trabajo. Luego de eso disfrutamos de unos cuantos videos de you tube, todos relacionados con watchmen. Daniela perdió el interés y se puso a ver american idol y yo me puse a escribir hasta casi la 1 am. No tenía sueño y aunque toda la lógica indicaba que el lunes sería un día miserable por el sueño constante, me quedé navegando hasta casi las 3 am irresponsablemente.

Así pasa.

1 comentario:

Azael dijo...

ojala te hagan caso cada vez que digas cosas como : HOTEL PARA PERROS ES BUENISIMA...