martes, 10 de marzo de 2009

El pilo

domingo 8 de marzo

Nos levantamos tarde y con pereza, hasta Daniel que considerando su hora habitual de dormir, también trasnochó. Nos esperaba una casa en completo desorden. Por lo general corro a estas oportunidades de ordenar todo pero esta vez, aquel quemimportismo de mi infancia apareció de la nada y me hizo decir naaahh al desorden.

No pude escapar de mi destino y nos repartimos la casa, yo escogí arreglar el piso de arriba y Daniela tomo a cargo la cocina y la sala. Pero no puedo evitar arreglar más de la cuenta, ya saben, me pongo a arreglar cosas que por lo general no nos detenemos a arreglar, solo apilamos por ahí, como los dvd's o cassettes o baterías o mil tonterías más. Eso me hace perder el tiempo y me demoro más y cuando aún no he tendido la cama ya estoy cansado. Esta vez estaba clasificando ropa vieja de mi closet, cuando subió Daniela y me sacó del trance solo con su presencia. Inclusive me ayudó a ordenar el baño. Rápidamente ataqué la cama y recogí todo lo del piso, y con mucho pesar dejé alrededor de la computadora unos discos sin nombre, apilados junto a unos cables, para ser ordenados en otra ocasión.

Como era tan tarde, nos dimos un baño y salimos a la comida dominical donde mis padres. Pero cuando llegamos no había nadie, solo estaba mi papá. Nos quedamos algo aburridos conversando con él cuando llegó mi madre con el resto de la familia. Daniel se encontró con su primo y ambos insistieron en meterse a la piscina a como de lugar. Yo no estaba de ánimos, pero mi papá si y él se encargó de cuidar a los monstruos, igual nosotros preocupados, bordeábamos la piscina, yo con los bolsillos vacíos por si debía lanzarme de emergencia.

La comida recién se empezó a preparar en ese momento, pero de todas formas no estaba hambriento. El tiempo pasó lentamente y no había mucha actividad en casa. Pensé que mis hermanas querrían jugar cartas otra vez, pero habían desaparecido. Al final decidimos hacer planes para tener la tarde libre. Los padres de Daniela irían al rededor de las 4 a nuestra casa a recoger al niño y de paso dejarme un par de guitarras que una buena amiga nos hizo el favor de traer de EEUU.

Nunca antes tuve interés de comprar ese periférico hasta que me enteré del nuevo juego que se viene en septiembre. Si tu grupo favorito es la estrella de un juego de vídeo musical, tienes que vivir la experiencia completa. Y bueno me salió con descuento comprar las 2 guitarras y el juego world tour, que no está mal pero son pocas las canciones que realmente me gustan, que puedo decir.

En fin, quería irme a casa a jugar y Daniela ya tenía planes con sus amigas, así que nos despedimos y nos fuimos. Al llegar a casa nos encontramos con mis suegros y luego me entretuve revisando las guitarras mientras ellos conversaban y le pintaban a Daniel la idea de llevárselo, lo cual el aceptó con gusto. Daniela no tardó mucho más en irse y yo al fin pude jugar un rato. Pero no duró mucho. Recibí una llamada.

Era mi tía, preguntando porque no estaba en la casa para jugar cartas. Según ella me había dicho que volvería mas tarde para jugar y ahora si estaban todos listos allá, esperándome con todo y mi copa servida. Dije algo acerca de un compromiso pero de todas formas dije que estaría ahí... en una hora. Jugué todo lo que pude y me fui donde mis padres una vez más. Al llegar fui directamente a la mesa de juego y empezamos a apostar con lentejas o no se que, que simbolizaban 10 centavos cada una. Jugamos por un buen rato hasta que empezó a llover realmente fuerte y un sonido que parecía un trueno nos sacudió. Me asomé al patio para descubrir un pedazo de techo, de una estructura anexa a la casa de mis padres, destruido bajo la fuerza del agua. El lugar es nuevo, pero al parecer una falla de diseño hizo que mucha cantidad de agua se acumule en un lugar y eso causó el rompimiento del techo. Tomé fotos y todo pero aun no las tengo, ya las postearé.

Aparte de eso he visto un par de cosas raras a las que me hubiera gustado documentar con una foto o un vídeo, pero no llevaba la cámara. La primera fue un ramo de flores y un sombrero, solos en medio de un puente. Estuve observando un buen rato y nadie se acercó nunca, despertó en mi muchas interrogantes disparatadas. Lo segundo fue algo casi ilógico y ya no lo recuerdo bien.

En fin, la lluvia se puso REALMENTE fuerte y mi padre sugirió que me vaya a casa antes de que la calle se inundé. Ya era muy tarde. Sin embargo el carro me llevó a salvo a casa, sino algo eufórico. No se, las tormentas siempre han sido algo agradables para mi, me llenan de energía y no les temo en lo mas mínimo, no se porque sucede pero siempre he sido de los que sale a la lluvia salvaje que te empapa en segundos de manera horizontal por el viento. Lo disfruto y disfruto más manejar en medio de esto, ver las calles inundadas, ver el agua casi que rebotando, tener los limpia parabrisas al máximo, llámenme loco, pero háganlo personalmente.

Al llegar Daniela me contó que por la lluvia, Daniel se quedaría donde sus padres, para que nadie tenga que salir a manejar en ese clima. Al ver nuestra noche libre decidimos invertir el tiempo en una película. Pusimos Rockanrolla, la ultima de Guy Ritchie. Lamentablemente no la terminamos de ver, en parte porque estábamos con sueño y en parte porque me dio la sensación de que ya la había visto antes.

Un disco más para el pilo.

1 comentario:

Daniela dijo...

Antes de la peli jugamos Guitar Hero con pasión, como debe ser jugado.