jueves, 12 de marzo de 2009

El desalojo

Lunes 9 de marzo

Me levanté sorprendido de haberme levantado un día más, a veces me pasa. Habría una razón para la mentalidad fatalista, pero aún no. Daniela se fue temprano en la mañana a ver al retoño y yo, al igual que cada vez que me quedo sin supervisión, me demoré en estar listo y perdí mi tiempo jugando Guitar hero: world tour y leyendo Watchmen.

Olvide comentarlo pero decidí bajar el comic para leerlo previo a la película, por lo general disfruto más de las películas basadas en libros de esta forma que cuando las veo antes de leer. Fue por eso mismo que meses atrás compré Inkheart e Inkspell, pero cuando empecé a leerlo nunca me cautivó pero a Daniela si. Ahora que se viene esa película ella también lucha contra el reloj para acabar el libro antes de que la saquen de cartelera. Claro ella tiene un trabajo más complicado, yo solo leeré 12 ediciones ella tiene muchas más páginas con que lidiar ¡y sin dibujitos!

En fin me fui extra tarde de casa y con una molestia estomacal ligera por haber desayunado demasiado tarde. Lamentablemente soy de los que se absorbe lo suficiente en alguna lectura u otra actividad como para ignorar el hambre, por lo general con graves consecuencias.
En este caso el juicio llegaría en unas pocas horas, cuando ya acomodado en el trabajo decidí almorzar un pescado muy bueno que descansaba en mi lonchera. Me sentí empachado pero supuse que sería por el desayuno tarde. Supuse mal.

Mientras el día avanzaba los problemas surgían en otros departamentos y mi complejo de súper héroe me metió a trabajar en otras computadoras tratando de hacer funcionar la red. Mientras el dolor de estómago escalaba y yo mandaba a comprar alka seltzer y otras sales con mi nombre, las computadoras se negaban a unirse como hermanos y más bien se peleaban como ellos.

Llego un momento en que el dolor no cedía, y al ver el inminente descenlace decidí que el mejor escenario para ello seria el cómodo y familiar baño de mi casa y no aquél baño compartido por todos en el trabajo. Cuando todo estaba muy complicado y requerían más mi ayuda, declaré mi partida y escapé con rapidez, pero no llegué muy lejos.

Llanta baja.

No tenía tiempo para parchar nada, así que la hice inflar mucho y después de comprobar que no se desinfló inmediatamente, salí apresurado hacia mi casa. Recuerdo que casi todo el viaje fue soportable, pero en la recta final, mi estomago protestaba desesperado, decidido a expulsar a los insoportables inquilinos por donde habían entrado. Miraba de lejos mi casa, mientras consideraba los lugares para orillarme y exponer mi, llamémosle desalojo estomacal, lo menos posible. A veces parecía que lo lograría otras que no.

Pero lo logré.

Con las justas, ni siquiera cerré el carro, ni pude decir mucho más que "cierra el carro" a Daniela mientras le daba las llaves y cerraba la puerta del baño con fuerza, para llegar a arrodillarme frente al sanitario y ser libre de expresarme. Adiós pescado. Salí con deseos de ser engreído y tratado como un niño, por lo cual culpo a mi madre y su sobre protección, lamentablemente Daniela ya tiene su propio hijo y no tiene tiempo para cuidarme como yo exijo. No la culpo, es la verdad, supongo que cuando ya eres adulto no debes estar esperando este tipo de trato, pero aún a mis 27 años todavía hay cosas de la adultez que recién descubro y otras a las que no me acostumbro.

Me fui a acostar a la cama de Daniel porque él y sus juguetes habían invadido la mía, además de que acostarse con el cerca es buscarse un ataque directo al estomago de parte de spiderman o de un niño disfrazado de él. Estuve descansando un buen rato, mucho más aliviado ahora que tenía el estomago vacio, pero con el mismo irritado y sensible. Ya por la noche estaba recuperado y decidí jugar un poco world tour y leer otro poco watchmen.

Decidí que no comería hasta mañana, por lo que estuve cansado y sin energía toda la noche. Daniela salió un rato con Daniel para darme otro rato de descanso y para comprar unos remedios. Me puse ver una película llamada Americathon, que me pareció súper bizarra pero entretenida, no se porque me hizo reír, todavía no lo entiendo, solo se que aun cuando volvió Daniela, yo seguía siendo el único en reír en ese cuarto. Ella me dejó ver el final, aunque estaba notablemente aburrida. Yo seguí sintiéndome con derecho de enfermo, de manejar el control remoto inclusive por sobre Daniel, que a esa hora estaría viendo algo en Discovery Kids.

Se hizo más de noche y los demás se fueron a dormir, pero mi sed por watchmen acababa de empezar. Leí hasta las 2 am. Me arrepentiría.

1 comentario:

Andrés dijo...

Lo lamento, a veces no puedo ser directo mientras escribo, es como una enfermedad.

Vomité. Para que quede claro. Espero no se generen más preguntas.