domingo, 15 de marzo de 2009

Donde se esconde la responsabilidad

jueves 12 de marzo

Ese día hice lo posible por salir temprano de casa. Había que pasar por centro recogiendo suministros de oficina y no quería llegar tarde y no hacer nada como el día anterior. Juraría que no me demoré mucho pero de todas formas el reloj marcaba un número que no me gustaba. Fui al centro y busqué parqueo "privado" también conocido como lote vació. Quedaba a media cuadra del lugar a donde iba, muchos dirían que es un desperdicio de dinero ya que me iba a demorar poco recogiendo los suministros, pero yo creo que no pasar un buen rato dando vueltas por el centro buscando parqueo es un ahorro de tiempo y de molestias. Yo antes que mi bolsillo.

Me dieron una cintas para impresora, pero me dieron una de más, pude haber salido con las 12 cintas pero una no era mía. El tipo se portó mal conmigo y no se merecía que lo salve de su error, pero no se trataba de él. Volví a mi carro y salí con velocidad al trabajo.

Al llegar me dediqué a trabajar con ahínco, logrando sin problemas mis objetivos del día. Si todo seguía como estaba planeado, para el lunes todo el atraso generado por la falla de las computadoras sería historia. Sin mucho más que reportar, salí algo tarde considerando que tenía un cumpleaños a las 7:30 pm aproximadamente.

Daniela, una vez más, andaba con sus amigas y no se desocuparía sino hasta más tarde. Tenía el cumple de una amiga pero iría solo esta vez. Llegué a casa a descansar, comer, bañarme y cambiarme y jugar un poco de guitar hero. A eso de las 8:30 salí para donde mi amiga, lugar donde planeaba encontrarme con David, compañero de juegos de rol. Como él conocía mejor la dirección lo llamé al celular para que me diera indicaciones. Él hizo lo mejor posible pero yo no prestaba mi atención completa porque contaba con que podría decirle "sal y extiende una bandera roja" lo cual eventualmente hice, solo para enterarme que él aún no llegaba a la fiesta.

Estaba 90% seguro de haber llegado a la casa correcta, después de un par de vueltas claro. Mi plan era infalible, timbraría y preguntaría la familia que buscaba, si me decían otra pues tenía la casa equivocada, no es un plan nuevo pero es muy efectivo. Cuando timbré, un sonido inentendible salió del intercomunicador y la puerta se abrió con un zumbido, lo que generaba otro problema.

¿Y si no era la casa? Si cerraba la puerta tras de mi y no era la casa, no podría irme con facilidad y tendría que explicar a los dueños del patio donde un extraño estaba parado, que me había confundido y que no llamen a la policía o me disparen. Pero si la casa era la correcta y dejaba la puerta abierta tendría que volver, después de haber saludado, a cerrar la puerta, dando la impresión de ser un tonto o descuidado o simplemente algo extraño.

La cerré.

Y si era, mi amiga con el teléfono en mano me saludó e hizo un ademán de "entra" mientras explicaba algo a alguien más que no estaba ahí. Me dejó abandonado cerca de la puerta, de seguro no fue su intención, pero reviviendo viejos traumas sociales, me sentí cohibido en medio de una casa extraña llena de desconocidos. Todo el mundo parecía estar en el patio, pero no me atrevía a ir. De pronto detrás mio llega una pareja mayor, podrían ser tíos o algo equivalente de la cumpleañera. Se portaron extremadamente amables conmigo, al punto de la incomodidad. Pero era culpa mía y no de ellos por ser amables, es aquella vieja timidez que me traba la lengua cuando estoy solo en un lugar extraño, el Andrés introvertido que casi ya no veo, pero solo casi.
"Hola que tal, ¿cuál es tu nombre?" pregunto la supuesta tía, "Andrés" respondí. "¿Andrés que?" preguntó ella, "Andrés Vera" respondí, "¿Eres algo para Carlos Vera?" dijo ella, "No" dije yo, como tantas otras veces. Él tipo me abrazó/empujó fuera de su camino haciendo el momento memorable y creando el mismo con ese acto el post-it mental de contar esta experiencia en este blog.

Después de esa situación vi un mini bar en el patio y pensé que sería un buen lugar para estar parado cuando me sienta fuera de lugar en medio de los extraños en el patio. Salí y mi plan se desmoronó al ver que no había un solo vaso limpio. Mi plan era escudarme en mi bebida, como una gran arma social que me daría toda la confianza y el propósito necesarios para estar ahí parado sin hacer nada y no parecer raro mientras lo hacía. Ahora estaba solo en el patio sin bebida y sin muchas opciones. Pero una vez más mi esposa me salvó con una oportuna llamada.

Dijo que demoraría mucho más en llegar, pero al menos ya era el tipo en el patio que hablaba en el cel, pronto pasé desapercibido y a los pocos minutos llegó David para dar ese respaldo social que tanto necesitaba. Vino con un grupo y me acomodé en la mesa con ellos. David consiguió unos vasos y ya con bebidas en mano conversamos un rato. Tal vez una hora después llegó Daniela, algo cansada por su agitado día. Nos pusimos al día y notamos lo cansados que estábamos. Entramos a la casa y mientras observaba la mesa con todos los ingredientes para preparar burritos (aunque la cumpleañera los llamaba tacos) no me decidía a comer uno más. Al final nos fuimos no más, sin comida extra, me arrepentiría después.

Esa noche llegamos tal vez a las 12 o a la 1. Daniela se durmió súper rápido, pero mi mente al ver la oportunidad que tenía de recibir su dosis de internet, escondió el sueño en el mismo lugar donde pone la responsabilidad, lugar que aún no logro descubrir. Me puse a leer Watchmen, y esta vez no me detuve. Terminé el libro sorprendido y complacido, esta vez seguro que la novela gráfica se había convertido en un género de mi agrado. Leí antes The Dark Night Returns, Batman: Year One y Ronin todos suministrados por mi buen amigo Virgilio que abrió mis ojos a esta maravilla de género. Fue un cambio para mi y por eso acepté sin miedo el reto de Watchmen. Ahora solo queda ver la película, pero quiero que Daniela lea al menos una edición antes de ver la peli para que algo se ubique en el universo o al menos en los créditos iniciales.

Olvidaba que Daniel pasó la noche donde mis suegros, y la prima de Daniela estaba en casa de visita. Cuando volvimos de la fiesta ella estaba haciendo videoconferencia con su novio y yo, hasta que ella desocupe la pc, me puse a jugar guitar hero. Recuerdo que salieron muchas canciones seguidas, algo muy agotador para mis dedos, pero soportable. Luego de eso leí Watchmen y de ahí si, me fui a dormir.

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