lunes, 2 de marzo de 2009

¿Y si le ponemos gel?

Domingo 1 de marzo

Me levanté a las 11:25 am con exactitud y me sentí extrañamente complacido por ello. Al despertar me fui a lo que llamo el cuarto de juegos y estuve jugando con la guitarra un rato. Daniela me alcanzó no mucho después y conversamos sobre la discusión de la noche anterior. Le dije que lamentaba haberla hecho sentir mal pero que aún tenía esa impresión de la que hablé la noche anterior. Discutir más calmados siempre es mejor, aunque ella insiste en arreglar los problemas en el momento pero eso siempre empeora las cosas, en mi opinión. Creo que esta vez fui mucho más calmado y coherente y aunque al final todo quedó arreglado, siempre me queda un saborcito amargo después de peleas de ese tipo.

No mucho después nos llamaron los padres de Daniela avisando de su llegada en pocos minutos. Como traían al niño nos apresuramos en arreglar el desastre que solemos llamar sala. Yo limpie y recogí las cosas y barrí la sala, Daniela lavó platos y copas y recolectó la basura. Terminamos con las justas y llegó el pequeño monstruo listo para atacar. Mis suegros se quedaron un rato, conversamos levemente y luego se fueron sin eventualidades. Daniel estaba enérgico y extrañamente yo también, así que puse música de Ben Folds y nos pusimos a bailar como locos mientras Daniela hacia algo en la cocina. Quedamos cansados pero nos divertimos mucho. Después de un rato decidimos que por el cumpleaños de mi madre y por motivos solares y de temperatura iríamos a casa de mis padres. Nos equipamos con los mejores y más lujosos trajes de baño que tenemos, que resultan ser los únicos. Cuando llegamos mis padres también llegaban de Salinas así que entramos juntos a la casa. El lugar estaba lleno, la familia estaba completa y había mucha actividad y conversación y sobre todo felicitaciones a mi querida madre por otro año más que no sabemos cuantos cumple. Mi papá se puso a hacer parrillada y Daniela, Daniel, mi sobrino y yo nos lanzamos a jugar a la piscina. Estuvimos un buen rato metidos en el agua haciendo olas hasta que estuvo lista la comida. Ñam ñam.

No hay nada mejor después de un piscinazo que algo de comida. La carne estuvo deliciosa, al igual que la chuleta, el pollo, el chorizo, el pan y hasta la ensalada. La sangría estuvo muy buena también y ayudo a una conversación más relajada y divertida. Como estábamos todos y era el cumple de mamá, insistieron para que digamos unas palabras y me tocó empezar. Dije mis palabras, chocamos copas y no tuvieron suficiente con eso. Daniela también dijo unas cuantas cosas y creo que hasta mi tía habló. Luego llegó el momento de la torta, una maravilla de chocolate decorada con cerezas sobre crema blanca. No comí mucho para evitar empachos, técnica que luego resultó muy eficiente.

La tarde se puso interesante cuando mi hermana sacó las cartas de UNO, al principio lo vi como el inofensivo juego que es pero pronto me di cuenta que mi querida hermana es capaz de corromper hasta la santidad del UNO con su malvada sugerencia de hacer el juego más interesante apostando. Después de un corto tira y jala quedamos en que pondríamos 1 dolar cada uno, 10 centavos por juego, diez juegos. Jugamos por dos horas y como la suerte estuvo de mi lado salí ganador de 3 juegos, llevándome 1.50, una pequeña fortuna o como lo describiría Daniela "es un té helado y un bocadito en la gasolinera".

En medio de los juegos me llamó un amigo preguntándome a que hora iba a un evento al que otro amigo me invitó pero nunca me dijo la hora. Yo asumí que llamaría con tiempo y no cuando tuviera media hora de atraso. Como estaba en medio juego, les dije que tardaría un poco y así fue.

Deje a Daniela y al niño en la casa y partí, a eso de las 7 a la casa de mi amigo. Al llegar ellos ya estaban medio cansados y claramente habían jugado más de una vez carcassonne, igual con mi llegada jugaron una vez más y luego uno de los chicos se fue porque ya estaban desde las 4 ahí. Al rato me fui yo también, con la sensación de haberme perdido la diversión, pero no arrepentido.
Volví a casa y me puse a escribir. Luego de eso puse a bajar un podcast y mientras eso bajaba me puse a ver en retro channel una película muy extraña hecha únicamente con sombras o siluetas sobre fondos de colores. No recuerdo el nombre pero trataba de un califa y un mago africano muy poderoso. Me dejó pensando en los recursos de la época y la inventiva de la gente, porque era claro que para las escenas de humo o poderes, utilizaban vaselina o gel, truco que yo aprendí en clases de fotografía ya algunos años atrás, pero que probablemente se inventó en la época de esa película. Lo más raro es que como era película muda, el dialogo original estaba en Alemán.

Cuando me di cuenta ya eran la 1 am y al día siguiente había que trabajar. Después de actualizar el reproductor de mp3 y despedirme de otros trasnochadores con los que chateaba en el messenger, me fui a dormir, sin pena ni gloria.

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