jueves, 5 de marzo de 2009

Como reyes

Aunque es jueves y debería estar narrando los eventos del lunes quería excusarme por el atraso en los textos. El martes sucedió un holocausto informático que no me permitió vivir ni me dio tiempo para nada, incluyendo escribir. Pero no hay que temer enseguida seguimos con los eventos acaecidos el justo y sencillo día

Lunes 2 de marzo

No recuerdo si me levanté temprano o tarde, pero si adolorido del diverso ejercicio del día anterior. Como han pasado algunos días, solo tengo claros los eventos más importantes como por ejemplo, la muerte de mi pc. Cuando llegué al trabajo, la fiel máquina que solía ser la del hogar y fue donada por mi mismo a mi estación de trabajo, una vez más estaba fallando. Por alguna razón, esta máquina se daña cada 2 meses, es un fallo tonto de software que no le permite entrar a windows si no es por el modo a prueba de fallos, que a veces también falla.

Todo lo que podía haber hecho en la pc no lo hice, pero el destino o la irresponsabilidad de mis compañeros de trabajo me llenaron de otras obligaciones, levemente divertidas únicamente, creo yo, por la variedad. Había que ayudar con el ensayo para un programa nuevo y me puse a criticar e insistir en que ciertas muletillas se pierdan por siempre. Luego me entretuve con los pequeños dramas de la tv regional, tentaciones a los nuevos talentos de pantalla que se supone nadie debe saber que lo serán. Inserte aquí música de suspenso.

Como no había mucho más que hacer, salí temprano dispuesto a avanzar con otras cosas en la ciudad. Recluté a mi querida esposa a que me ayude a buscar unas cotizaciones en el centro, la cual demostró su brillantez llamando a estos lugares y pidiendo las cotizaciones por correo electrónico, liberando nuestra tarde. ¿Y ahora que hacemos?

Nada tan emocionante como yo imaginé, había que hacer las compras semanales y unos depósitos. Fuimos al mall del sol, ella se quedó en un banco, yo me fui a radioshack a ver ciertas cosas que necesitaba para el trabajo. Luego nos reunimos y cuando íbamos sacar el dinero para las compras, el banco decía que no había suficiente. Inserte aquí agudo grito femenino.

Al parecer algunos descuentos automáticos fueron hechos ese día, suena muy lógico siendo el lunes el primer día laborable del mes. Tenía un cheque en la billetera el cual podría ser cambiado pero el banco estaba lleno, lleno. LLENO. No me gusta la gente, las masas, las aglomeraciones y todo lo relacionado con ellas, desde el calor, olor y sudor hasta las estupideces que las masas hacen y dicen. Por suerte existe el auto banco, un lugar donde de todas formas hago cola y tengo que esperar, pero con una gran lata con ruedas a mi alrededor, con aire acondicionado, separándome de todos.

Daniela dice que sería un muy mal pobre.

Esperamos un buen rato los dos en el carro y cuando ya estaba cerca ella se bajó a hacer las compras. Para cuando yo tuve el dinero ella ya tenía el carrito lleno, así ahorramos mucho tiempo. Luego de eso estábamos muy hambrientos y con ganas de tratarnos bien así que nos dimos un gusto de esos muy raros en nosotros, que tanto cuidamos lo que comemos.

Fuimos a KFC

Para que mentir o darle vueltas, pedimos el balde de 8 presas. Lo dividimos equitativamente y nos dimos trato de reyes. A mi nunca me ha gustado mucho el pollo frito y ahora lo recordé, es demasiado grasoso y el aceite gotea, sin embargo me comí las 4 presas. Lo admito avergonzado.

Luego de eso a casa, a seguir con la rutina. Creo que escribí el texto del domingo, apurándome al final para ver tele con Daniela, pero no alcancé, para cuando terminé de escribir ella ya estaba dormida.

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