domingo, 22 de marzo de 2009

Agua para el pajarito

Sábado 21 de marzo

Los últimos 5 días una especie de gripe que a estas alturas había evolucionado a tos seguía en mi sistema afectando mis planes y el día a día. No me sentía de lo mejor pero había tantas cosas que hacer que era imposible negarme y quedarme arropado en casa, no importa las ganas. Disfrutamos de una mañana tranquila al principio, mientras Daniela hacia ejercicio yo me puse a jugar guitar hero, ya acercándome al final del juego creo, liberando más canciones, la mayoría desconocidas para mi excepto las maravillas musicales de Jimi Hendrix, las cuales tuve que repetir en diferentes dificultades, solo para sentirme como el virtuoso de la guitarra que siempre quise ser y no soy (pero seré).

Recordé que había prometido volver a mi rutina de ejercicios, luego de unas largas vacaciones. Antes solía hacer una hora ininterrumpida de ejercicio como máximo, promedio 45 minutos. Esta vez solo llegué a los 20 minutos antes de estar empapado en sudor y con dolor por todos lados. Que rápido que el cuerpo humano pierde su estado físico, recuerdo solo unos meses atrás haber ayudado en una mudanza prácticamente sin sudar y sin dolores previos. Seguro que ahora quedaría acostado sobre el sofá que debería cargar si lo intento.

Después del baño ya se nos había acabado la mañana así que salimos los 3 a comer. Indecisos como siempre, me harté de la situación y actuando decidido declaré que comeríamos pizza. Fuimos a Master pizza en urdesa ya que después iríamos muy cerca del área a escoger mi ropa para la gran boda que sería en exactamente 7 días. ¡Yikes!

Pedimos mediana de peperonni, jamón glaseado, champiñones y mitad cebollas por mi insistencia ya que me sentía saludable y necesitaba la ilusión de comer sano, aunque sabía que la diferencia era mínima. Mientras comíamos empezó a llover salvajemente, éramos los únicos en el lugar y mirábamos con temor como la calle se inundaba. Al salir el guardia nos escoltó al carro con un paraguas, lo que conmigo no sirvió de mucho por mi tamaño. Mis bastas y zapatos quedaron mojados lo que no ayudaba con mi resfrío. Ahí salimos, yo indeciso de si debíamos seguir, pero Daniela no me permitiría ir a casa aún.

Fuimos al sitio de los novios, donde una chica medio desganada y con una familiaridad inquietante nos ayudó a escoger mi vestuario. Originalmente queríamos algo muy claro y sencillo pero terminamos con un terno, chaleco y corbata, todo resultado de la indecisión de la mayoría en ese cuarto. Igual estuve conforme porque a pesar de que nuestro plan original para la boda era vestirnos lo más sencillo posible, siempre he amado lucir elegante y no iba a perder la oportunidad de ponerme un terno y un chaleco.

Dejamos pagado todo, listo para recogerlo todo el viernes siguiente. Se supone que iríamos de compras, a un lugar con mucho aire acondicionado, pero yo no me sentía bien con mi tos y como estaba medio mojado insistí en irme a casa, aunque la desconsiderada de Daniela quería ir de todas formas. Son esos los momentos en que me molesta su falta de atención, cualquier otra persona escuchándome toser como tosía y viendo que estaba con la ropa mojada me mandaba a casa inmediatamente, pero ella y sus planes pre-establecidos nunca toman en cuenta eventualidades como esa. Además de su incapacidad de ordenar sus prioridades, o al menos es lo que quiero creer para no pensar que realmente la comida de la semana es más importante que yo. Ella insiste en que no se da cuenta pero yo insisto en que uno dice cosas con sus acciones se dé cuenta o no.

Llegamos casa y pasamos la tarde ahí. Yo quejándome, tosiendo y tratando de dormir. Daniela perdiendo la paciencia con nuestro hijo por tratar de darme espacio para descansar. Pasamos varias horas ahí, convencidos en ese momento al menos, de querer un solo hijo. Habíamos invitado a nuestros amigos a una noche de juegos de mesa y era necesario hacer compras varias para alimentarlos. Decidimos que Daniela saldría y yo me quedaría con Daniel. Pusimos la película de los chihuahuas pero ni Daniel le prestó mucha atención, lo que yo tomo como una crítica de 2 estrellas. Aproveché ese momento para ponerme al día con mi escritura. Al rato llegó Daniela con los víveres y al ver que la hora de la invitación se aproximaba, me arreglé para recibirlos mientras ella se encargaba de que Daniel se quede dormido.

Primero llegaron Edgar y Claudia y rápidamente nos vimos envueltos en una discusión respecto al futuro de la evolución, la capacidad del hombre moderno de predecir el futuro de la sociedad al punto de darse cuenta de que esta nunca será como él quiere, al menos en su rango de vida. Al final descubrimos el significado de la vida, o al menos todos coincidimos en la misma razón.

Luego llegaron los demás, Azael, Wendy, David y Camila. Para resumir una larga noche, estuvimos hasta las 3 am jugando. Probamos primero con situación límite, un juego nuevo que de casualidad se había traído dos veces pero que resultó conveniente porque el juego original solo traer fichas para 6 y éramos 8. Empezamos rápido pero se nos hizo largo y decidimos acabarlo antes de llegar al final. El juego trataba de preguntas en las que alguien escoge unas de las 4 opciones y los demás debemos adivinar que escogió esta persona. Mientras más aciertos más se avanza. Hubo descubrimientos entre todos, como el hecho de que me da más asco el olor de la comida podrida que el de la basura, una bomba fétida o el olor a sudor. Shocking.

Nadie sabía quien era él, ni qué hacía ahí

Luego jugamos tabú una vez más, primero en un equipo mixto y luego hombres vs mujeres. Al principio estábamos algo lentos pero luego todos estaban emocionados tanto por dar las descripciones como por chicharrear a los del bando contrario. Tuve la suerte de ser parte del equipo ganador en ambas jugadas. Descubrimos que Wendy es la jugadora estrella en este juego, siendo ella muy buena para recurrir a descripciones oscuras de manera muy rápida, logrando que aciertes con la palabra correcta muy rápido. Al final algunos querían jugar una tercera ronda, yo no tenía nada de sueño pero no necesariamente quería jugar más del mismo juego. No jugamos porque el grupo de los cansados ganó y en pocos minutos la gente estaba fuera de casa y nuestro domingo quedó marcado como el día de arreglar el desastre que es la casa.

Subimos y nos cambiamos rápidamente, pero no logré dormir con facilidad, la tos seguía ahí, molestando aún más después de haber hablado toda la noche. Además el alcohol cumplió sus funciones diuréticas y me levanté 3 veces en 30 minutos a cambiar el agua a las aceitunas, ponerle agua nueva a los peces, darle agua fresca al pajarito y otros eufemismos para orinar.

Al rato me dormí.

3 comentarios:

Azael dijo...

bueno honestamente ni me fije que haysa estado agripado, actuas "saludable" muy bien.
ah y para lo de la ropa mojada, acostumbrate a tener mas ropa en tu carro para que cuando te pase eso no tengas que andar mojado. =)

Azael dijo...

bueno honestamente ni me fije que haysa estado agripado, actuas "saludable" muy bien.
ah y para lo de la ropa mojada, acostumbrate a tener mas ropa en tu carro para que cuando te pase eso no tengas que andar mojado. =)

Conciencia dijo...

Falta acotar que la noche estuvo bien mangaja y que no leen los periódicos ni la revista Vanidades carajoooo